«Luna I» es el título adecuado para esta obra que propone, promete y cumple. Un viaje intergaláctico, experimentación instrumental y melódica. Jerry Arlen trae en un álbum pop-art oscuro pero por sobre todo cinematográfico.

10 canciones, adecuadas (por ser un trabajo conceptual) para escucharlas en orden, de principio a fin. La apertura con voces, efectos y una guitarra experimental, tiene aires a tango, obviamente más un tango electro como los primeros trabajos de Bajofondo. Syntes graves, cajas de ritmo, y una impronta hiptnótica.

«Say it anyway» nos aleja de la primera pieza, una canción pop-rock cantada, con unos coros y una melodía que nos lleva a pensar en algunos trabajos de Pink Floyd y un ritmo más funk. Siempre la guitarra y esos solos protagonistas bien elegidos.

Sigue un «Comebackround«, y por ahora no podemos afirmar que el disco sea uniforme en cuanto a influencias porque acá aparece una personalidad más David Byrne musicalmente y vocalmente, pero fusionado en el estribillo con una voz más popera. «Challenging» nos tira de nuevo hacia la estratósfera, detrás de un megáfono y un arpegiador. Pero aterriza en «Now that you’re gone» con una secuencia ochetosa y oscura, para revivir en unos pianos ambient en «Black Sun«, una voz hablada/ rapeada y unos sintes robóticos inundan la pieza de misterio.

El efecto estéreo de «The long drift thru space» no lo escuchaba hace tiempo tan bien utilizado, es una canción que sí o sí tiene que ir con auriculares. Pero luego en «Quite like me» la guitarra acústica y el drum que acompaña te llevan hacia el bosque y el campo, con una influencia country rock.

«Keyform» tiene un arreglo de Hammond que parece un solo improvisado y un groove funkero alucinante, pero lamentablemente todo llega a su fin con «A Big Bang» y a pesar de que el cliché podría ser que tenga una explosión, los arreglos de cuerdas y vientos marcan un nuevo comienzo, un fin con un nacimiento.

No es un álbum para nada homogéneo, es un trabajo rico que abre en cada canción nuevas expectativas y las cumple. Es imposible encasillarlo en un género en particular, pero es uno que cualquier melómano debería escuchar alguna vez en su vida.

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