En junio de 2014, David «Carpi» Martínez, amigo y colaborador de Aquí Música, se sentó a conversar con Daniel Melingo. La excusa era la presentación de «Linyera«, pero la charla derivó en un recorrido por la vida de uno de los artistas más originales de la música argentina.
El disco que resumía un camino
Por entonces, Melingo acababa de publicar «Linyera«, una obra que hoy puede considerarse uno de los grandes discos del tango contemporáneo. El propio músico lo definía como «un resumen de todo lo aprendido en el camino«. Un álbum de doce canciones que condensaba más de tres décadas de oficio, viajes y experiencias.
«El linyera es un vagabundo, un anarquista en búsqueda de su libertad interior«, le dijo a Carpi al explicar el título del disco. Y, en cierta forma, también se estaba describiendo a sí mismo.
El tango como identidad
Aunque muchos lo conocieron desde el rock, Melingo siempre sostuvo que el tango estaba en su ADN. «La identidad«, respondió sin dudar cuando le preguntaron qué había encontrado en esa música.
Sus abuelos maternos eran gente de tango; los paternos, músicos. La música clásica, el tango y el rock terminaron conformando las tres patas de una identidad artística imposible de encasillar.
El espíritu de Los Twist
La charla también viajó hasta principios de los años ochenta y el fenómeno de Los Twist. Melingo recordaba aquellos días como una explosión de libertad y creatividad: «Fue mi primer cuartel. Toda mi ideología salía despedida por las cuerdas de esas guitarras desafinadas«, decía entre risas.
Aquella banda irreverente, nacida en plena dictadura, terminó marcando una época y abriendo una nueva manera de entender el rock argentino.
El productor detrás de los discos históricos
No todos recuerdan que Melingo fue también un productor fundamental de la música argentina. Entre muchas otras aventuras, produjo «Bares y Fondas«, el debut de Los Fabulosos Cadillacs. En la entrevista recordó a aquellos jóvenes músicos con cariño y admiración: «Tenían una energía impresionante y unas canciones extraordinarias. Nadie imaginaba la carrera que iban a tener.«
La escuela de Charly García
Cuando la conversación llegó a Charly García, el tono se volvió reverencial: «Creo que es el músico contemporáneo más importante de los últimos doscientos años«, afirmó. Durante años compartió escenarios, estudios y giras con él. Para Melingo, haber trabajado al lado de García fue una verdadera escuela de composición y de vida.
El aprendizaje junto a Miguel Abuelo
Otro de los nombres inevitables fue Miguel Abuelo: «Era un artista completo, un poeta en carne viva«, recordó.
Melingo siempre destacó que el líder de Los Abuelos de la Nada le enseñó mucho más que música: le enseñó una manera de estar en el mundo, de vivir el arte con intensidad y libertad.
Maradona, el fútbol y la Mano de Dios
La charla también dejó espacio para otra de las grandes pasiones de Melingo: el fútbol. Confesó que de joven jugaba de arquero y que una lesión en una pierna lo había obligado a abandonar las canchas, aunque nunca perdió el amor por el deporte.
Hincha de Boca y admirador incondicional de Diego Maradona, no dudó en definirlo como «otro maestro»: «Son personas que emocionan, que comunican mucha profundidad. Maradona toca las fibras más íntimas de nosotros», decía. Y entonces compartió una anécdota maravillosa de sus giras por Inglaterra. Cada vez que terminaba uno de sus conciertos, gritaba «¡Diego, Diego, Diego!» y recreaba el gesto de la Mano de Dios frente al público inglés: «Les encanta. Los ingleses se vuelven locos con eso», contaba entre risas.
Incluso reveló un detalle tan curioso como simbólico: «Hay un boliche en Londres que se llama The Hand of God. Ellos también le tienen mucho respeto a Maradona.«
Una escena que resumía perfectamente al propio Melingo: profundamente argentino, irreverente y capaz de transformar un hecho histórico en un ritual de comunión con su público.
Seguir andando
Hacia el final de la charla, dejó una frase que hoy resuena de otra manera: «Cuando te das cuenta de que no llegás a ningún lado, te quedan dos opciones: sentarte al costado del camino o seguir andando. La creatividad no se acaba nunca.«
Daniel Melingo siguió andando hasta el final. Como aquel personaje de Linyera, fue un viajero permanente, un buscador incansable y un artista que convirtió cada canción en una nueva estación del camino. Hoy, tras su partida, recuperamos esta conversación realizada por David «Carpi» Martínez en 2014 como un documento invaluable y un homenaje a una figura irrepetible de la música argentina.
Te invitamos a escuchar la entrevista completa y volver a encontrarte con la voz, las historias y la sensibilidad de un verdadero maestro: Daniel Melingo.





