Hay quienes viajan para conocer el mundo y otros descubren, demasiado tarde, que el destino que buscaban nunca estuvo en otro país, sino en ellos mismos. Esa es la historia que atraviesa «Buscándome«, el primer trabajo discográfico de Pedro Lorenzi, un EP que transforma años de rutas, mudanzas y preguntas en una autobiografía emocional escrita desde la calma.
Antes de grabar estas cinco canciones, Lorenzi fue muchas cosas: músico, escritor y trotamundos. Nacido en Río Cuarto, vivió en Córdoba, Dublín y Madrid con la convicción (compartida por toda una generación) de que el próximo destino siempre tendría alguna respuesta pendiente. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó cuando dejó de mirar el mapa y comenzó a observar hacia adentro.
Ese recorrido vital es el verdadero corazón de «Buscándome«. Más que un debut discográfico, el EP funciona como el cierre simbólico de un viaje que tardó años en completarse. No porque haya encontrado todas las respuestas, sino porque entendió que algunas preguntas merecen ser habitadas antes que resueltas.
Con una sensibilidad cercana a la tradición del cantautor, Pedro Lorenzi construye un universo donde la palabra ocupa el centro de la escena. La producción evita los excesos y permite que cada imagen, cada metáfora y cada silencio respiren con naturalidad. El resultado es un sonido acústico, íntimo y profundamente humano, donde el rock y la balada dialogan con una fuerte impronta poética.
Las cinco canciones exploran el reencuentro con la propia identidad, la aceptación de lo inesperado y la necesidad de abrazar el presente. No aparecen como capítulos independientes, sino como estaciones de un mismo recorrido emocional. Cada composición deja entrar fragmentos de ese espíritu inquieto y contradictorio que acompañó a Lorenzi durante sus años de viaje, convirtiendo al EP en una obra que se siente menos como un disco y más como un diario abierto.
En tiempos donde la velocidad parece imponerse incluso sobre la música, este trabajo propone detenerse, escuchar, observar y entender que la identidad no siempre se encuentra cruzando fronteras, sino aprendiendo a convivir con las propias contradicciones.
La producción, grabación, mezcla y mastering estuvieron a cargo de Guido Rivera, quien también participó en guitarras y coros. La formación se completa con Nara Valenzuela (coros), Emanuel Paredes (batería y percusión) y Agustín Palacios (bajo), dando forma a un trabajo que privilegia la honestidad interpretativa por encima del artificio.





