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Alejandro Maisano, Pasen y Vean: “La complejidad no define la calidad ni la profundidad”

PASEN Y VEAN

El guitarrista, compositor y docente tandilense Alejandro Maisano guitarrista de Pasen y Vean, proyecto nominado a los Premios AqM a la Música Independiente 2026 en la categoría Proyecto Rock Instrumental por “Croto del trabajo”. Con más de tres décadas dedicadas también a la enseñanza de la música y la formación de alumnos, Maisano atraviesa una etapa de búsqueda basada en la libertad compositiva, las estructuras simples, la improvisación y una guitarra que suele mantenerse limpia. Junto a Matías Rubio e Ignacio Rivero, explora una propuesta que puede adaptarse a distintos formatos y que encuentra en la propia música, antes que en las etiquetas, su principal punto de partida.

¿Cómo se fue formando Pasen y Vean y qué aporta cada uno de los músicos que integran el proyecto?

Este proyecto empezó allá por 2015 con Matías Rubio el “Metafisico”, que toca el bajo. Hace unos 25 años que tocamos juntos, así que muchas veces compongo en función de esa relación. Hay una química, una amistad y un conocimiento entre nosotros que también se trasladan a la música. Después se sumó Nachito, Ignacio Rivero, en batería. También es un musicazo y, además, recontra amigo.

La música funciona bien en distintos formatos, desde dúo hasta cuarteto, y en algún momento seguramente vamos a probar con algunos instrumentos más para ver cómo queda.

En esta etapa estás componiendo sin pensar demasiado en las etiquetas. ¿Qué libertad encontrás en la idea de hacer simplemente “música”?

Hace un tiempo que estoy componiendo así: música, simplemente música. Y eso para mí significa libertad absoluta. Generalmente estudio y toco solo los sábados, que es cuando no trabajo. Se me ocurre algo, me baja la data y, si me gusta, lo termino transformando en un tema. Si no, queda ahí. Lo hago sin pensar en rock, jazz ni en ninguna otra etiqueta. A veces aparecen influencias inconscientes, pero no estoy pensando en eso cuando compongo.

Con la música que estamos haciendo con los chicos tampoco buscamos complacer a nadie. Simplemente tiene que gustarnos a nosotros. La llevo a la sala, se las muestro y le metemos para adelante. Después, si la compartimos con más gente y le gusta, perfecto.

En algunas composiciones aparece una economía de elementos, pero también una fuerte carga conceptual. ¿Qué representa para vos esa idea de trabajar con lo mínimo?

No en todas mis composiciones aparecen estructuras muy simples. Los “Crotos” es un estilo, por ejemplo ”Crotos del Trabajo”, habla justamente de lo que es un croto. No es un vago, ni necesariamente alguien pobre. Es alguien que busca la libertad. Viaja con lo mínimo, con lo más liviano, duerme en algún bosque y se va nutriendo por el camino: mirando las estrellas, escuchando el viento, viviendo de otra manera.

La idea de llevar lo mínimo también tiene que ver con eso: con una forma de vivir y de relacionarse con el mundo desde otro lugar.

¿Creés que una composición puede ser profunda sin recurrir a una estructura compleja?

Sí, totalmente. Una composición puede ser profundamente significativa sin tener una estructura compleja. Para mí siempre se trata de pensar en música. En lo que nos transmite a nosotros cuando la estamos haciendo y en la posibilidad de transmitirle algo a los demás. A esta altura pienso que la complejidad no define la calidad ni la profundidad. Lo que importa es la composición en sí, más allá de las estructuras.

En tu sonido actual la guitarra suele aparecer bastante limpia y con pocos efectos. ¿Cómo estás trabajando el sonido y qué lugar tiene la improvisación?

He ido cambiando bastante. Al principio, cuando estábamos a dúo, usaba algunos efectos (Looper) que después fui dejando. Ahora estoy usando un overdrive, un Centaur Screamer y un Chorus. Nada más en el piso. Después no uso más equipo. También estoy usando un emulador, donde tengo seteado un Fender Tweed para algunos temas y un Marshall Plexi apenas roto para algunos temas. La guitarra suena bastante limpia, así que no abuso de efectos, distorsiones ni sonidos demasiado cargados. Dependiendo del tema aparece un poco de overdrive, pero en pocos casos.

En este proyecto uso una Telecaster y hay algo de la música que tiene que ver con el jazz: mucha improvisación. En la mayoría de los temas hay solos, solos de todos. No necesariamente porque busquemos hacer jazz, sino porque la improvisación es una parte importante de cómo funciona esta música.

Pasen y Vean llega a los Premios AqM con una nominación por “Croto del trabajo”. ¿Qué significa para ustedes que otros músicos y profesionales valoren lo que están haciendo?

Está buenísimo, porque es absolutamente recíproco. A mí me encanta escuchar cosas nuevas y proyectos nuevos. Me parece que están todos buenísimos y que muchos merecerían estar nominados. Y también está buenísimo que existan los Premios AqM. Estamos muy orgullosos y agradecidos. Vale la pena seguir haciendo lo que más amamos, que es hacer música y compartirla con un montón de gente, músicos y profesionales. Estamos re felices y es un placer gigante para nosotros.

La música antes que las etiquetas

Hay algo que atraviesa buena parte de la búsqueda de Alejandro Maisano: la necesidad de dejar que la música sea música antes de convertirla en una categoría. En su propuesta, una estructura mínima puede convivir con una improvisación extensa; una guitarra limpia puede sostener el peso de una composición y una idea sencilla puede abrir una lectura más profunda. Quizás por eso su mirada sobre la música no parte de la complejidad, sino de la escucha. No se trata de demostrar cuánto puede contener una canción, sino de descubrir qué necesita para decir lo que tiene que decir.

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