Necesitaba escribir sobre una canción que tengo en la cabeza pero no hay información en internet, o la que hay es escasa. Esto último es extraño porque estamos hablando de una de las bandas más escuchadas del planeta Tierra. Pero sí, nadie investigó los pormenores de la existencia de la canción en cuestión, así que intentaré desmenuzarla como pueda. Sabiendo que una buena nota periodística debería tener al menos tres fuentes pero creyendo aún en que una buena corazonada reemplaza miles de días de investigación.
La canción la escribió Dee Dee Ramone en 1978, para «Road to Ruin«. En este disco en particular los Ramones intentaban volver a las baladas de los 60’ y masificar su éxito entonando canciones más ligadas al rock and roll.
Como sabemos algunos habitués a la banda, las baladas de The Ramones están sumamente subvaloradas, y «Questioningly«, es un claro ejemplo.
La canción habla de un encuentro. O eso es lo que arrojan los foros. Un hombre se encuentra con una ex pareja. El encuentro parece ser fortuito, y en medio de miradas profundas, desconcertantes e interrogativas el hombre le dice que ya no la ama.
La primera vez que escuché el tema me dije a mí misma que si la balada empezaba a sonar seguido en mi playlist es porque algo se había roto para siempre. Es que este tema es demoledor. Cada acorde es un desgarro. Si bien el encuentro fortuito y de miradas entre dos personas que ahora son desconocidos parece simple es mucho más profundo que eso.
«Questioningly» suena a una mujer que se acuerda de cada detalle de una relación y a un hombre que ya pudo olvidar. Que puede mirarla y decirle: “ya no te amo más” con todo lo que eso significa en un vínculo.
En esta época, volviendo a la historia de la banda, Marky Ramone se incorpora luego de la salida del baterista fundador Tommy Ramone, dejando un sonido más estético, más pulido, que pudo dar lugar a las románticas y pegajosas baladas, que interpretadas por Joey marcaron el pulso de una bienaventurada entrada en los años 80’.
Así que ahí estaba, en mi playlist, la canción que rompe todos los corazones de quien la escucha, o deja escombros sobre los pedacitos de corazón que quedaban.
“Los recuerdos nos hacen llorar” dice en un momento la letra, entonces los personajes de esta historia parecen mentir un poco y la “interrogación casual” del encuentro entre dos amantes se vuelve más profunda.
¿Por qué los recuerdos los hacen llorar si ya no se aman? ¿Dónde termina un amor cuando las personas que lo conformaban ya no están cerca? ¿Qué es ese reclamo en los ojos de los protagonistas?
Siempre una incógnita, algo a responder que está más allá de los rasgos, de las palabras, de los movimientos. Un amor que no fue, un amor que pasó, pero cuyos recuerdos arrojan a estos personajes a una botella de Whisky.
El camino hacia la ruina
«Road to Ruin» fue grabado en Midtown Manhattan en Mediasound Studios, las instalaciones de una antigua iglesia episcopal. El álbum también incluye «Needles & Pins» otra balada demoledora y difícil de olvidar para sus fans.
A pesar de sus intentos por alcanzar los puestos en los rankings de norteamérica el disco no llegó a estar dentro de los 100 mejores discos del año, lo que generó un stress que sus miembros arrastrarían en futuros discos.
La fama para el álbum llegó mucho después, como suele darse con los productos que requieren de cierto prestigio y paciencia para ser evaluados. En 2014 en la revista Rolling Stone, una serie de críticos lo establecieron como el tercero, entre los 10 mejores discos de todos los tiempos.
Baladas que desgarran el presente
Hay canciones que con solo ser escuchadas una vez ponen en jaque todo el presente. ¿De qué materia están hechos los recuerdos?
Me imagino a Dee Dee yendo al supermercado y encontrándose casual, fortuitamente con esa mujer que amo con toda su existencia hace solo unos meses atrás. Ella lo mira, lo cuestiona. Sé que te conozco de algún lado.
Los tiempos en que está formulado el amor en la canción son extraños. Y es justamente este enigma lo que vuelve «Questioningly» una balada con su propia narración, dejándonos meternos en la cabeza del amante que debe afirmar bruscamente: “ya no te amo”, no porque sea cierto, sino para que esos recuerdos, dejen de lastimarlo.




