Tres canciones componen «Interludio«, el primer EP de Sofía de Ciervo. Representa la fuerza del movimiento, la quietud, el silencio, los pasos continuos y la interrupción. Es como un tornado que arranca los sentimientos más profundos, pero sin dejar una última briza de un susurro alentador antes de despedirse.
Poéticamente, el interludio puede interpretarse como un momento de introspección o un respiro en el flujo narrativo. Es un espacio donde el autor puede detenerse y reflexionar sobre los temas presentados hasta el momento, o incluso introducir nuevos elementos que enriquezcan la experiencia del lector.
Este lanzamiento cuenta también con una serie de tres videoclips consecutivos que intentan transmitir el significado de las letras de Sofía.
Dueña de un lenguaje único que combina el folklore argentino con timbres contemporáneos de la música urbana, De Ciervo se vale de un ritmo de chacarera y una producción artesanal que incluye sintetizadores sub-lows y una voz privilegiada, como también los susurros y silencios. En ese limbo de combinar músicas rioplatenses con electrónica, Sofía afirma haber escuchado a otros artistas con búsquedas similares.
La música y la producción estuvo a cargo de Tatu Estela, con los realizadores Lautaro Goldin y Camila Pomponio, el vestuario por Rita Calissano, diseño gráfico por Camila Pomponio, como ayudante de fotografía estuvo Lucila Laureano, dirección de fotografía por Julia González Román y la producción por Disociar.
Dice su compositora sobre el concepto que dio vida al EP: «Esta historia que se cuenta es la que la atraviesa durante toda su obra; la mujer dormida, sin centro, sin vientre, sin pulso. El proceso de despertar, ingresar al bosque psíquico, derrumbar el manto y encontrarse con el dolor primario, profundo. Por último, la salida del bosque en el ciclo vida, muerte, vida, llegando al puerto de lo liviano, lo bailado, lo despojado, para luego comenzar el ciclo nuevamente, alojando la idea de lo no lineal«.





