Hace un par de semanas se publicó «Siendo uno mismo» el último libro de Marcelo Roascio, conocido y reconocido músico argentino, el proferock, pionero en la edición de libros con audio, de enseñanza de guitarra y bajo, con más de 15 títulos editados a través de ElliSOUND desde el año 1988.

Se formó en guitarra española a los 5 años y a los 17 en guitarra eléctrica de forma prácticamente autodidacta. Trabajó junto a Pappo’s Blues (1978) e integró diferentes formaciones como Radio City (1979), Dr. Rock (1982), Mendigo Jonas (1990), RCM (1998) entre otras. Tradujo clínicas de distintos músicos, en 1993 participó de la banda de Steve Lynch (Autograph), ha editado decenas de discos de sus propias formaciones y también como músico invitado en discos de otros artistas y ha sido endorser de distintas marcas.

Hoy conversa con AqM para contarnos sobre su nuevo libro:

¿Cuándo comenzaste con este proyecto?

Arrancamos a fines del 2020, después se diluyó un poco el proyecto y lo retomamos en diciembre de 2023. Estaba desgrabado, lo habíamos comenzado con Fabio Scaturchio (ex manager de Manal). El había escrito el libro de Javier Martínez, hace poco sacó un libro de Arco Iris. Empezamos con él y después cuando me contacté con Gito Minore de Clara Beter, le interesó el proyecto, pero en un principio iba a ser, o a estar escrito como entrevista, pero nos pareció que quedaba mejor hacerlo en primera persona, por lo que tuvimos que reescribir todo el libro.

Claro, son proyectos que además, es como grabar un disco, no se hacen de un día para el otro…

Es más o menos lo mismo, porque el disco lo que menos tiempo te lleva es grabarlo. Después tenés la mezcla, la masterización, escucharlo en varios dispositivos… y acá también. Se escribe, y después vienen las correcciones y después las correcciones de las correcciones (risas).

A diferencia de tus otros libros, este no es precisamente sobre técnica…

No, es una biografía, pero no es la típica biografía. Lo hice pensando en lo que me gustaría leer o encontrar a mí en una biografía, y habla básicamente de mi carrera musical, cómo empecé en la música, mi acercamiento a la guitarra eléctrica. Son capítulos que también se pueden leer por separado, traté de ordenarlos cronológicamente pero, está bien orientado para el músico. Entre medio aparecen anécdotas de las bandas en las que toqué y anécdotas con todo el mundo. Porque la verdad que tuve la suerte de tratar, de conocer a todos los músicos de acá y la gran mayoría de los ídolos de la guitarra. Trabajé con algunos, conocí y traté a otros… Después hay capítulos dedicados a la mecánica popular, la guitarra, los equipos, con mucha información.

La idea final, lo que yo siempre digo, es que a través de esas anécdotas, el músico se dé cuenta (y en el capítulo final lo resumo), lo que es ser un músico profesional. Porque vos vas a estudiar en una escuela de música o con un músico particular, te enseñan a tocar las escalas y todo eso, pero el trato dentro del ambiente de la música es otra cuestión, lleva más mucho más que eso, como para mantenerte en el tiempo. Por ejemplo, Divididos, o los mismos chicos de Airbag (que no son tan chicos ya) que vienen tocando desde hace 20 años, o Eruca también, Catupecu, Pericos…  ¿Cómo hicieron para mantenerse tanto tiempo? Y ni hablar de los guitarristas que hacen música instrumental como Joe Satriani, Steve Vai, Yngwie Malmsteen, que es algo más reducido todavía, y son tipos que venimos viendo desde los 80. Entonces, algo más que solo tocar tienen que tener…

¿Cómo ves la industria hoy en día?

Hay una nueva generación que son más «enfermos» que nosotros, hay guitar heroes nuevos, que por ahí todavía acá no los conocemos tanto, pero sí, hay pibes jóvenes que la descosen. Afuera hay un resurgimiento de toda esa historia, y acá también hay muchos guitarristas jóvenes (me refiero a chicos de 30), que están haciendo su camino. Lo que pasa que ahora con el “yeite” de tocar para la cámara, para Youtube o Instagram se creen que ya con eso está, y no. Pisar un escenario es algo completamente diferente.

Bueno, de hecho a muchos músicos y cantantes de Instagram con miles de seguidores, les cuesta pisar un escenario y no saben cómo desenvolverse porque su dinámica, su trabajo es otro…

Como a nosotros nos cuesta grabar vídeos, a mí me cuesta y doy vueltas para grabar un vídeo.

Volviendo para atrás: ¿Cómo fueron tus comienzos? Porque tu material sobre aprendizaje de la guitarra eléctrica es uno de los más completos, me atrevo a decir que (no sé si en el mundo) pero por lo menos en Latinoamérica…

Lo de El Musiquero (*conocida revista argentina de los 70/80) fue el disparador de todo, estamos hablando de una época pre internet, la mayoría de los que consumen Aquí Música no habían nacido (risas). Acá no había material, yo transcribía solos de Memphis o de Deep Purple y en ese momento daba muchas clases y no había un método para enseñar rock, blues, hard rock o heavy metal… Y yo había visto, había ido a Estados Unidos a finales de los 70, principios de los 80, y había visto una metodología que no era una enciclopedia como por ahí había sacado Botafogo  como el “Seis Cuerdas”, era más entretenido.

Yo soy muy mal lector, muy mal estudiante y cuando me ponés más de 50 páginas lo tiro a la basura. Entonces digo bueno, vamos a hacer algo “cortito y al pie”, querés “licks” como le dicen ahora a los “yeites” de éste, del otro, de rock, de blues, de lo que sea ahí están. El primero que se me ocurrió fue el “50 Fraseos“ de gente que en ese momento estaba allá arriba, y hoy en día siguen estando como referentes (por más que un par ya no están físicamente), estamos hablando de Randy Rose, Van Halen, o el mismo Steve Vai, todos siguen siendo referentes.

El primer libro, que lo tengo por ahí en algún lado, es todo manuscrito (las partituras a mano) y escrito a máquina, armé eso y fui a Ricordi a ver quién editaba todo esto y encontré una editorial que se llama ElliSOUND (el dueño ya falleció). Antes para cobrar los derechos por una canción tenías que editar la partitura, entonces tenías los derechos de la canción y los derechos editoriales, entonces lo que yo quería hacer era muy caro (encima lo quería hacer con un cassette), el dueño me dice: “Todo muy lindo pero esto no se lo vas a vender a nadie porque va a ser carísimo”, ellos vendían partituras y un método de órgano fácil, entonces me ofrece que yo lo banque y el me lo distribuía. Al bancarlo yo, lo manejaba yo también como editor, tenía control sobre las ventas, y así ElliSOUND se convirtió en editorial líder de este tipo de audiolibros, se empezaron a sumar músicos de otros instrumentos con esta metodología.

¿Hasta qué año editaste los métodos?

El último habrá sido en 2007, no recuerdo. Ahora los audios van en QR no en cassette o CD como antes.

¿Tenés alguna anécdota dentro del libro, o que haya quedado afuera, que nos puedas contar?

Siempre me preguntan también si hay algún músico con el que haya tenido una mala experiencia, y la verdad que en 40 años no puedo decir que la haya pasado mal con alguno.

Con Joe Satriani, nos conocimos, estuvimos charlando en el hotel y después a la noche era el show en Obras, a  la tarde le había dado el disco y yo pensé «lo usará para apoyar la cerveza» que se yo, y a la noche cuando nos cruzamos en el backstage el tipo para y me dice: “Yo todavía no escuché tu disco, pero lo voy a escuchar”.

Doug Aldrich de Whitesnake por ejemplo, está en el último disco. Cuando yo le digo de grabar me dijo que sí, «madamelo que seguro está bueno y si no te gusta lo grabamos de nuevo«, cosa que también me dijo Giardino (que está en el disco anterior) y cuando me grabó el solo, en el final me grabó una parte más rockera y me dice: “mirá, en el final le grabé una parte más rockera, si te gusta déjalo y si no…”, ¿Cómo lo voy a sacar? Ni en pedo! O lo de Ricardo Iorio, le pedí hacer una letra, lo que el escribía era algo más social, más contestatario, hacete algo así como un recitado, y después cuando me llama me dice: «No hice eso, hice algo que tiene que ver más con nuestra adolescencia, no sé si te va a gustar», y cuando nos encontramos para grabarlo, era en la cocina de la casa del guitarrista Rubén Martínez, y me lee la letra, empezamos a lagrimear los dos, imaginátelo a Ricardo llorando, tipo duro… O Stuart Hamm (el bajista de Joe Satriani) usó un temá mío para hacer el review de un software de grabación, podría haber elegido el tema de cualquier otro y elije el tema mío.

Son muy capos, son todas actitudes de gente que se la podría creer, son tipos famosísimos, millones de discos con una carrera y una trayectoria impecable, pero para ellos si vos sos músico, sos igual que ellos. Te tratan como par… Una vez Robenn Ford me dijo “Que vos estés acá y yo girando por el mundo son solo circunstancias, que eventualmente te puede pasar o no, y vos no sos por eso menos músico que yo”. Si ven que además tenés los mismos códigos, manejás el mismo idioma, el mismo respeto, para ellos no hay diferencia.

¿El libro tiene algún consejo para aquellos músicos que aspiran a ser profesionales?

El último capítulo del libro habla de todo eso, de todo lo que tiene que tener el músico para ser profesional. Porque el músico profesional acá se entiende que es el que toca para Diego Torres, o las bandas de fiesta, o acompaña un cantante. Pero profesional podés ser en tu banda en Berazategui, es lo mismo, es la actitud que vos tenés que tener. Y ahí en ese capítulo detallo todas estas cosas y nombro algunos ejemplos. Tanto el violero de Def Lepard, como el batero de Santana me han dicho algo en lo que coinciden: «Vos podés tocar todo, pero podés ser un pelotudo y nadie te va a llamar«, no lo digo yo, lo dicen ellos. La música argentina mueve millones, los únicos que no los vemos somos los músicos, pero por más que esto crezca es una ambiente muy chico, y si vos hiciste algo, te mandaste alguna, a la larga o a la corta yo me voy a enterar.

¿Tenés pensado presentar el libro?

El libro se presenta el 6 de mayo en la Feria del Libro a las 20hs. y vamos a tocar un poco también. Después la idea es ir presentándolo en distintos lugares. No te podés quedar quieto, siempre doy el ejemplo de Willy Quiroga, el tipo a las tres de la mañana aparece tocando en un club de no sé donde, el tipo ama lo que hace, yo siempre digo soy músico a pesar de, no hay un plan b, nunca hubo un plan b.

¿Cómo lo toma la familia eso?

Por suerte tenemos una familia donde los cuatro somos músicos. Mi esposa es cantante (oriunda de Mar del Plata) y nuestros hijos también. Nunca los empujé a la música pero algo los atrapó. Sebastián es el batero de Airbag y Lucille toca el bajo y canta, y ahora se va de gira con los Erreway. La verdad que eso es fabuloso, porque en el plano familiar en la mesa hablás de lo mismo y compartís el mismo lenguaje, criticás a la misma gente (risas).

Y siempre estoy apostando a hacer cosas nuevas, y seguir en el camino, Argentina es medio ingrata pero no es razón para detenerse por eso.

El libro se puede conseguir a través de Mercado Libre.

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