Entre blends de hierbas, legumbres de nombres encantadores y charlas improvisadas sobre digestión, emociones o suplementos (y también música, ese otro alimento para el alma), hay algo que siempre sucede en Shanti: uno sale distinto a como entró. A veces con una infusión bajo el brazo, otras con una receta anotada en el dorso de un ticket, pero siempre con alguna enseñanza. Y es que Shanti (el proyecto de vida que Virginia Tallata lleva adelante junto a su compañero Gabriel) no es solo una dietética, es una especie de faro suave que invita a mirar lo cotidiano con ojos más conscientes, a reconectar con el cuerpo, con la comida, con lo que sentimos y con lo que pensamos.
Desde su formación en Ayurveda hasta sus talleres, desde las recomendaciones amorosas en el local hasta su playlist personal, Virginia comparte su búsqueda de equilibrio con una honestidad que se agradece en tiempos de gurús de cartón y recetas mágicas de TikTok. Esta nota es una invitación a escucharla, entre cucharones, libros y mantras, como quien aprende a vivir un poco más despierto.
Si alguien que no te conoce te preguntara qué hacés y qué te apasiona, ¿Qué le dirías?
Le diría que vivo todos los días un proyecto que motiva a las personas para vivir una vida en equilibrio, con más salud, plenitud y felicidad. Junto a mi esposo damos vida cada día a la Dietética Shanti, que es un espacio en donde se apuesta a la vida consciente y saludable. Desde la alimentación, hasta aprender hábitos que te sacan de la inercia de la vida cotidiana.
Soy Maestra de Yoga, y me formé en Ayurveda con los más altos referentes mundiales. Esto me ha dado las herramientas que pongo al servicio de quienes cada día llegan buscando un pequeño (o gran) cambio en su camino cotidiano.
¿Cómo conociste el Ayurveda por primera vez? ¿Recordás qué te despertó en ese momento? Y para quienes no están familiarizados: ¿Cómo describirías, con tus palabras, qué es el Ayurveda y qué propone?
Recuerdo esa tarde, hace casi 20 años, cuando paseábamos con mi esposo por una librería, encontré un libro blanco, con un título muy llamativo “La Perfecta Salud”. Comencé a hojearlo, y como iba a ser el cumpleaños de mi esposo, le dije “¿Te gusta? Te lo regalo para tu cumple”. Siempre fuimos unos apasionados por la cultura de la vida saludable, la alimentación naturista, y todo lo relacionado a este mundo tan vasto y hermoso. Él me dijo “Dale!” Y lo compré.
Lo leímos juntos. Y en ese momento tomé contacto por primera vez con esta milenaria ciencia y forma de vida. Al principio me resultó extraño, durante bastante tiempo lo tuve en el tintero, y lo meditaba en diferentes momentos. Luego siguieron formaciones hermosas, con personas maravillosas, y mucha práctica. Y cada vez que voy adentrándome más en este mundo, más me maravillo y veo plasmados en la vida cotidiana los efectos de saberes a veces tan simples, que sólo necesitan ser practicados por un tiempo para ejercer cambios enormes en la vida de cada uno.
A menudo me ocurre, sobre todo en la dietética, o cuando comenzamos algún Taller, que las personas tienen inquietud por conocer de qué se trata, para qué sirve, y mi intención es llevar un mensaje simple y claro, que sea entendible, sin rebusques raros. Ayurveda surge como el sistema médico tradicional de lo que hoy conocemos como India (y alrededores) hace miles de años. Tiene una base filosófica, pero sobre todo está basado en la experiencia y en la observación del funcionamiento del universo, del mundo y de los seres humanos. Al referir al concepto de “medicina”, los occidentales estamos acostumbrados a pensar en estar enfermos e ir a atendernos con un profesional de la salud.
En realidad, Ayurveda se ocupa de mucho más que la enfermedad. Se ocupa de la vida y su flujo natural, del ser humano como un ser ambiental, que vive en constante cambio, no sólo en su dimensión física, sino también en la emocional y mental, y en intercambio con los otros y su ambiente. Por lo tanto, Ayurveda nos invita a observar un equilibrio dinámico, en donde podemos conservar la salud, y en el caso de producirse un desequilibrio, volver a equilibrarnos. A través no sólo de lo que comemos (que es tal vez lo que más se conoce habitualmente) sino a través de nuestros hábitos de vida, nuestros hábitos mentales, etc. Es una ciencia que es complementaria de la medicina convencional, no se opone a ningún tratamiento, y puede ser utilizada para acompañar los diferentes ámbitos de nuestra vida, y orientarla hacia lo que los antiguos consideraban la definición per sé del Ayurveda: la ciencia de la vida sana, larga y feliz.
¿Qué tipo de talleres o actividades organizás para acercar a las personas a una alimentación consciente?
Actualmente dicto el Taller de Ayurveda y Vida Saludable en UNICEN, ya lleva este taller varias ediciones, y es hermoso ver que a través del tiempo, las personas van sintiendo la inquietud de conocer maneras más saludables de alimentarse, y de vivir. Los años van pasando, y cada vez hay más convocatoria, más personas se suman y se forman unos grupos hermosos, entre los cuales siempre seguimos en contacto.
También organizo talleres en la dietética, y en otros espacios, que tienen la iniciativa de difundir estas herramientas tan valiosas. Por otra parte, está toda la parte online, para quienes quieren conocer sobre esta maravillosa temática desde su hogar, y a su ritmo. He escrito e-books sobre cuestiones ayurvédicas, y por supuesto, en las formaciones que dicto de Instructorado y Profesorado de Yoga, se incluyen elementos de esta cosmovisión, ya que Ayurveda y Yoga son caminos que muchas veces corren juntos.
¿Qué los motivó, a vos y a Gabriel, a abrir Shanti Dietética? ¿Qué sueños o valores querían compartir con la gente?
Con Gaby somos, como les contaba antes, apasionados por la visión de una vida más saludable, con hábitos positivos, y creemos que la alimentación es uno de los pilares fundamentales de este proceso. Por eso, Shanti forma parte de un proyecto que abarca todos los rincones de nuestras vidas. Él, mediante las artes marciales y la filosofía oriental, hace lo propio. Incluso asiste a muchas personas que se acercan con fines más profundos, desde la grafología y la numerología. Y yo, desde el Ayurveda y el Yoga. En Shanti confluyen décadas de formación y de experiencia, por eso sabemos lo que hacemos y de qué estamos hablando cada vez que atendemos a alguien que se acerca a la dietética. Tenemos el incentivo de poder compartir con la comunidad todo aquello que fuimos aprendiendo y practicando durante todos estos años. Desde cómo cocinar una legumbre, hasta cuestiones más filosóficas o de autoconocimiento.
¿Qué alimentos o prácticas recomendás para quienes quieren iniciarse en una alimentación más consciente?
A veces parece que en este mundo de la sobreabundancia de información en que vivimos, conocemos mucho, pero nos saturamos, y finalmente nos confundimos, y nos quedamos con poco o nada. O con lo que es erróneo. Si bien una de las fuentes de riqueza máxima del Ayurveda nos aporta el ser conscientes de que cada uno de nosotros es único, y viene a esta vida con una constitución personal particular, y por lo tanto habrá hábitos, acciones y hasta alimentos que lo beneficien o lo perjudiquen, y todo esto será distinto de quien tiene al lado sentado, hay algunas premisas que son universales. Sobre todo a la hora de comer.
Primero quiero compartirles algo que para mí es tan preciado y valioso, que puede cambiar en un instante la visión que tenemos de nuestra vida, toda. Y es que Ayurveda nos enseña que Alimento es todo lo que ingresa a través de todos los sentidos. Con esto, tenemos para hablar por años. O para silenciarnos y tomar conciencia de que todo lo que veo, lo que toco o me toca, todo lo que pienso, digo o me dicen, lo que como (o no como) TODO pasa a convertirse en parte de mi ser, y me va formando y transformando.
A la hora de comer, y teniendo en cuenta esta verdad tan honda, lo recomendado es intentar incorporar (aunque se de a poco, aunque sea solo uno) alimentos que provengan de la naturaleza, con lo menos posible de industrialización. En líneas generales, más frutas, vegetales, legumbres y granos enteros, agua, aceites de primera prensada en frío, semillas, etc, siempre dentro de lo posible para el estado de salud de cada uno. Pero esto es clave, porque si bien a veces no todas las personas pueden incorporar todas las cosas, por cuestiones de salud, esto deberíamos practicarlo a diario: Observar nuestra actitud al cocinar, ya que esto influye en el alimento que preparamos y observar nuestra actitud al comer, ya que va a afectar nuestra digestión. Intentar comer en un ambiente tranquilo, sentados, con gente que nos llene el corazón de alegría. Evitar las pantallas, las discusiones, las emociones negativas a la hora de comer. Tener una actitud de gratitud hacia el acto de comer, hacia la comida y todas las circunstancias que lo rodean. Recordemos que todo esto también es alimento.
Virginia, si tuvieras que armar tu propia playlist en Spotify con 10 canciones que te acompañan o te inspiran en distintos momentos del día, ¿cuáles elegirías?
Mi Playlist (a lo largo del día)
Bien temprano: «Mariposa Technicolor» (Fito Páez). Porque tiene toda la energía para empezar un nuevo día.
A media mañana: «Ganesha Sharanam» (Jai Uttal). Es un mantra fresco y alegre, para disfrutar la mañana y contemplar con la mente la maravilla de la existencia y la abundancia de la vida en plenitud.
Al mediodía: «Back for good» (Take That). Porque amo la banda! y «Have you ever really loved a woman?» (Bryan Adams). Muy inspiradora, para trabajar y cocinar con buena onda!
Luego de almorzar: «Carol of the bells» (Lindsay Stirling). Inspiradora y armonizante, para hacer un break a mitad del día.
Por la tarde: «Dressed for success» (Roxette). Para cargar las pilas para la segunda mitad del día. «Livin’ on a prayer» (Bon Jovi). Toda la motivación para la tarde. «Sweet child of mine» (Guns and Roses). Alimento para los oídos! «Cuando pase el temblor» (Soda Stereo). Ya bajando un poco los cambios.
Al atardecer: «Tvameva» (Manish de Moor). Para relajarse y meditar.
