La multipremiada cantautora uruguaya llegará al escenario del Torquato Tasso (Defensa 1575 – CABA) el próximo viernes 24 de julio, a las 21hs. para presentar «Década y Media«, el espectáculo con el que celebra sus primeros 15 años de carrera. La gira, que también recorrerá Uruguay, pasó Brasil y próximamente España, propone un viaje por las canciones que marcaron su camino artístico y su constante evolución creativa. Las entradas ya se encuentran disponibles a través de Passline.
En la antesala de este esperado concierto, conversamos con Florencia Núñez sobre el recorrido de estas primeras quince temporadas de música, el trabajo detrás de cada escenario y los nuevos horizontes que comienzan a abrirse en su carrera.
¿Cómo te preparás para esta serie de shows con la que celebrás tu camino, parte de tu trayectoria?
Bueno, me está costando llamarle trayectoria, ¿viste? Estoy como en ese intríngulis de decir, no, bueno, en todas las notas que vamos compartiendo, celebrando 15 años de recorrido en este oficio. A mí la palabra trayectoria me suena un poco pesada. Es como que siento que la gente que celebra su trayectoria es gente grosa. Me cuesta verme en ese lugar. Prefiero decir: bueno, 15 años de esta historia, de este camino. Lo veo más amable.
¿Y cómo me preparo? Me preparo trabajando y estudiando mucho. Entreno mucho, estudio mucho a nivel vocal, entreno mucho físicamente. Tengo realmente todo el cuerpo, mente y alma enfocados hacia ahí, porque cuando uno está girando y con shows que demandan mucha energía de tu persona, tenés que estar muy bien para hacerlo. Muy alineado, muy disponible, y eso lleva a trabajar en uno primero para poder estar disponible para los demás. Es como cualquier vínculo. Siento que tengo que estar yo muy bien para poder ofrecer lo mejor para la gente.
Recién hablabas de entrenar, estudiar y prepararte desde distintos lugares. Muchas veces el público ve solo el show, pero detrás hay un trabajo enorme, ¿no?
Estamos lejos de que sea solo el show. La gente ve el show, no ve todo lo que hay detrás, pero yo te aseguro que en el día estoy más de 12, 13 o 14 horas conectada con esto. Pones tu cuerpo, tu alma, tu espíritu, tu mente, y hay tantas aristas de este oficio que es difícil desmenuzarlo.
Desde madrugar un montón, prepararte físicamente, estar bien, tener salud, comer bien. Todo eso es recontra importante. Después estudio canto, voy a las clases, estudio en mi casa, tengo rutinas de entrenamiento. Ensayar sola, ensayar con el grupo, trabajar la parte más administrativa del proyecto junto al director musical, planificar cómo va a ser el concierto, qué va a tener, trabajar con la parte técnica, qué es lo que quiero y cómo lo hacemos.
¿Cómo trabajaste la parte creativa de esta nueva etapa? El azul aparece como una constante en la estética de “Década y Media”.
A mí el color azul me parece un color súper poderoso, que te impacta muchísimo. La idea de trabajar con ese color surgió el año pasado, cuando estábamos con mi manager charlando de cómo iba a ser toda esta etapa nueva. Estas cosas no es que uno las piensa y dice: “Mañana quiero hacer una gira de teatro”. No. Esto lleva un año y pico de trabajo. Empezamos a gestionar la idea, se arma el equipo, el equipo visual, cómo la queremos comunicar, por qué hacer una gira. El azul me encanta y nunca había trabajado con ese color. Estamos revisando mi pequeño recorrido en la música, estos 15 años, pero nos estamos parando aquí para mirar hacia adelante. Por eso surgió todo este tema del azul y de cómo comunicar la gira.
Vos sos la cara visible del proyecto, pero detrás hay un equipo muy grande. ¿Cómo se construye ese equipo de trabajo?
Soy una persona muy controladora en relación a mi laburo. Lo cuido mucho y estoy muy encima de todo. Conforme pasó el tiempo empecé a delegar algunas cosas. El director musical, por ejemplo, toca conmigo hace 15 años. Empezamos juntos, íbamos al liceo juntos. Entonces confías tanto en alguien que podés delegarle una parte porque te conoce muy bien.
El equipo se arma primero porque tiene que ser gente muy buena en lo que hace y después porque tiene que tener un sentimiento hacia el proyecto. Tampoco me vale alguien que es muy bueno pero no tiene ganas de estar conmigo. Es como ese novio que es hermoso pero no te quiere. Es imposible que la pases bien en ese vínculo. Acá cada uno tiene que ser muy bueno en lo que hace, pero también tiene que tener muchas ganas de aportar y de crecer con esto.
Tu música siempre estuvo muy conectada con Rocha, con el paisaje y con Uruguay. ¿Sentís que ese territorio ya vive dentro de vos y que podés encontrarlo estés donde estés?
Creo que ahí está el desafío que me planteo en este momento: la reubicación. El proyecto también está trabajando para reubicar de a poco las cosas en España. Yo no sé si dentro de un año, cuando esté allá, voy a estar escribiendo como he escrito hasta ahora, porque no sé si ese nuevo paisaje no me va a incidir en mi forma de escribir. No creo que se cambie una cosa por otra. Llegan nuevos inputs y así lo tomo. Todavía hay tiempo para que ingresen esos nuevos insumos en el bolsón creativo.
En tus canciones conviven la canción de autor, el folk, el indie y la música popular latinoamericana. ¿Cómo es tu proceso de composición? ¿La canción te marca el camino?
A mí no me gusta una sola música, me gusta la música. Y hay buenas canciones en prácticamente todos los géneros. Ese eclecticismo tiene que ver con todo lo que me gusta escuchar y con todo lo que indirectamente estoy absorbiendo. No le pongo vallas a la creatividad, no la limito. Al revés, trato de aprender de cada género.
Yo hago la canción, sencillamente. Y después la canción misma te va guiando hacia dónde tiene que ir, cómo se tiene que arropar, cuál es el calzado, la pilcha, cómo se tiene que peinar. Nunca he querido imponerle un traje a la canción. Siempre la canción misma va siendo su propio sastre.
¿Cómo te llevás con estos tiempos en los que todo parece ir tan rápido y las redes exigen mostrar y producir constantemente?
No voy a ese ritmo. No puedo y no me sale. Me sale ir a mi propio ritmo, que es más contemplativo. Estoy mucho tiempo antes de mostrar algo. No hago esos impulsos de compartir todo permanentemente. Me gusta cuando la música y las obras pasan un tiempo trabajando con gente de mi confianza. Siempre antes de sacar una canción nueva la comparto con cuatro o cinco personas a las que les pido que la escuchen. Me tomo el tiempo. Para mí qué decir es importante y cuidarlo implica muchas veces empollar hasta que realmente esté listo.
Después de tantos años de recorrido, premios y escenarios, ¿Qué es lo que hoy te genera vértigo?
Lo que voy a hacer me da un poco de vértigo: poner un pie en España y empezar a laburar desde allá. Voy con la intención de quedarme un poco y de conectar con colegas. Eso me da vértigo porque soy una persona muy hogareña. Me gusta mucho Montevideo, caminar en la ciudad, ver el río permanente. Pienso Madrid y en el horizonte no hay agua, y eso me pone un poco nerviosa.
¿Qué esperás de este reencuentro con el público argentino?
Con Argentina solo tengo para agradecer. Han sido tantas las veces que me han abierto las puertas, que ojalá esté a la altura y pueda seguir construyendo este vínculo hacia adelante. Además tengo colegas argentinos con los que he compartido un montón y sigo compartiendo. Es una parte muy importante de mi vida. La verdad es que es así, es innegable.





