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Bubu presenta “El último cortejo”, el capítulo final de una historia singular del rock progresivo argentino

BUBU

El 30 de octubre llega a las plataformas digitales el tercer y último álbum de estudio de Bubu, una obra que reúne décadas de composición de Daniel Andreoli y cruza rock progresivo, tango, folclore argentino y experimentación sonora. El lanzamiento tendrá también su presentación oficial en Buenos Aires.

El rock argentino tiene una historia que no siempre se cuenta desde los nombres más conocidos. En sus márgenes también surgieron proyectos que eligieron el riesgo, la complejidad compositiva y la exploración sonora antes que las fórmulas. Bubu es uno de ellos. Y ahora, con la publicación de «El último cortejo«, la banda se prepara para cerrar una trayectoria que atraviesa cinco décadas de música.

El nuevo álbum estará disponible en plataformas digitales a partir del 30 de octubre de 2026 y podrá conseguirse en CD y vinilo, con distintas ediciones de colores y un póster firmado. La presentación oficial se realizará el jueves 29 de octubre, a las 19, en la disquería Musicono (Álvarez Thomas 540 – CABA). El encuentro incluirá una charla con Daniel Andreoli y Norberto Cambiasso, además de la posibilidad de que quienes adquieran el disco se lleven su ejemplar firmado por los músicos que participaron en la grabación.

 Una historia que comenzó en 1976

Formada en Buenos Aires en 1976, Bubu construyó una identidad musical que se apartó de los caminos más transitados del rock nacional. Sus composiciones encontraron puntos de contacto con el rock sinfónico y progresivo, la música académica y la experimentación, con referencias que van desde King Crimson, Frank Zappa y Focus hasta Arnold Schönberg e Igor Stravinsky.

En 1978, el grupo publicó «Anabelas«, un disco que con el paso del tiempo se convirtió en una obra de culto dentro del progresivo argentino. Sus desarrollos instrumentales, los cambios de clima y la ambición de sus composiciones lo ubicaron entre las propuestas más singulares de una escena que, incluso en un contexto político y social adverso, encontraba formas de expandir los límites del lenguaje musical.

Después de décadas de silencio, Bubu regresó a los escenarios en 2016. Ese reencuentro permitió recuperar su repertorio y acercarlo a nuevas generaciones de oyentes, músicos y seguidores del rock progresivo. En 2018 llegó El eco del sol, el primer álbum de larga duración de la banda después de cuatro décadas, que tendió un puente entre su historia y una nueva etapa creativa.

Tango, folclore y vanguardia progresiva

El último cortejo representa la tercera y última etapa del proyecto. Su título recupera una referencia directa a El cortejo de un día amarillo, la composición que abría el lado A de «Anabelas«, y establece un diálogo entre los orígenes de Bubu y el presente de su propuesta musical.

El álbum reúne material que Daniel Andreoli trabajó durante décadas después de la disolución de la formación original. En esta nueva obra, el universo del rock progresivo se cruza con el tango porteño, la influencia de Astor Piazzolla y las sonoridades del folclore del norte argentino, vinculadas al paso del compositor por Jujuy durante su juventud.

La combinación no se plantea como una simple suma de géneros, sino como un territorio de exploración en el que las tradiciones musicales argentinas se integran a arreglos instrumentales elaborados y estructuras de mayor complejidad.

La formación que da vida a esta etapa está integrada por Agustín Ogura (guitarras), Dante Fisi (teclados y sintetizadores), Daniel Andreoli (bajo y composición), Fito Lema (batería), Paula Estefanía Araujo (flauta traversa) y Pedro Augusto Camerata (saxo alto).

El resultado propone una mirada sobre la música argentina que no separa las raíces de la experimentación y que entiende el progresivo como un lenguaje todavía capaz de incorporar nuevas perspectivas.

 Un cierre que también es una declaración artística

Con «El último cortejo», Bubu no solo presenta un nuevo disco: también pone punto final a una historia musical que comenzó hace medio siglo y que supo sostener una identidad propia, incluso durante sus períodos de inactividad.

La obra recupera partituras y composiciones desarrolladas a lo largo del tiempo, pero las lleva al presente a través de una formación que interpreta ese legado desde otra generación. En esa convivencia entre memoria y renovación aparece uno de los aspectos más interesantes del proyecto: la posibilidad de que una música concebida décadas atrás encuentre nuevas formas de expresión sin perder su carácter.

Una escucha que merece atención

Cuando me llegó un mensaje para preguntarme si me interesaba publicar algo sobre Bubu, decidí escuchar su música antes de responder. No necesité demasiado tiempo para entender que había algo ahí que merecía un espacio en Aquí Música.

En varios pasajes, la guitarra me remitió directamente a uno de mis músicos favoritos: Robert Fripp, el guitarrista, compositor y productor británico cuya búsqueda sonora fue fundamental para la identidad de King Crimson. No se trata de afirmar que Bubu suena igual ni de reducir su propuesta a una referencia, sino de reconocer esa manera de entender la música como parte de una arquitectura musical más amplia, capaz de generar tensión, atmósferas y desarrollos que escapan a lo previsible.

Esa primera impresión fue suficiente para despertar mi curiosidad y llevarme a escuchar más. Y también para pensar en algo que considero importante: hoy no abundan las bandas que se animan a construir una propuesta de estas características, con composiciones exigentes, arreglos complejos y una identidad que no parece diseñada para responder a las tendencias del momento.

En tiempos en los que buena parte de la circulación musical está condicionada por la inmediatez, los formatos breves y la búsqueda de resultados rápidos, encontrarse con un proyecto que apuesta por el desarrollo instrumental y la exploración resulta especialmente valioso.

Por eso, cuando terminé de escuchar a Bubu, tuve una certeza: esto merecía ser publicado. No por nostalgia ni por una obligación de reivindicar todo lo que pertenece al pasado, sino porque hay músicas que siguen teniendo algo para decir y que necesitan volver a encontrarse con nuevos oídos.

Desde Aquí Música, celebrar la llegada de «El último cortejo» es también defender la existencia de esas propuestas que se animan a ir a contramano, a correr riesgos y a recordarnos que el rock todavía puede ser un espacio de búsqueda, imaginación y libertad.

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