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Circulart 2026: la Inteligencia Artificial ya no es futuro en la música, es presente

circulart 2026

En Medellín, la edición 2026 de Circulart volvió a convertirse en uno de los grandes puntos de encuentro de la industria musical iberoamericana. Pero esta vez, el eje de la conversación tuvo un protagonista inevitable: la Inteligencia Artificial. Durante el Seminario de Derechos Digitales (SEDD), artistas, productores, especialistas en tecnología, abogados, gestores culturales y académicos de distintos países debatieron sobre el impacto real de la IA en la creación, distribución y comercialización musical. Lejos de las miradas apocalípticas o del entusiasmo vacío, el encuentro dejó una sensación clara: la música atraviesa una transformación profunda y todavía estamos escribiendo sus reglas.

La IA ya está cambiando toda la cadena musical

Uno de los conceptos más repetidos durante la jornada fue que la Inteligencia Artificial no afecta solamente al acto creativo. También modifica el marketing, la comunicación, la sincronización audiovisual, la gestión de derechos y el vínculo con las audiencias. Sergio Arbeláez, asesor internacional de contenidos de Circulart, explicó que el desafío es pensar estas tecnologías “desde una perspectiva amplia, crítica y propositiva” para el futuro de la música iberoamericana.

Y ahí aparece una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué pasa con la identidad cultural cuando los algoritmos empiezan a moldear lo que escuchamos?

Uno de los paneles más interesantes estuvo centrado en los sesgos culturales de la IA y en cómo los modelos actuales suelen construirse desde una lógica anglosajona y homogeneizante. Participaron Iván Benavides, Sergio Arbeláez y Nicolás Madoery, director de FUTURX de Argentina.

Benavides dejó una frase que resumió gran parte del espíritu del seminario: “En un mundo que tiende a la homogeneización, la diversidad es importante para la supervivencia de la humanidad”. También remarcó algo que resonó fuerte entre músicos y productores presentes: “Lo que no tiene la IA, es espíritu ni cuerpo”. La reflexión no parece menor. Mientras las plataformas automatizan recomendaciones y las herramientas generativas producen canciones en segundos, la discusión ya no pasa solamente por la tecnología, sino por preservar el carácter humano de la música.

Otro de los grandes temas fue la regulación. Especialistas como Guilherme Sampaio (Smart Rights), Daniel González (ACODEM) y Nicolás Madoery debatieron sobre propiedad intelectual, transparencia tecnológica y derechos de autor frente al avance de la IA.

Sampaio fue contundente al advertir sobre el exceso de dependencia tecnológica: “Cuando usted comienza a delegar de más, su cerebro piensa que no hay necesidad de pensar”. Y agregó una idea que podría convertirse en consigna para muchos artistas independientes: “El eje central debe ser la creatividad humana”.

Porque sí, la IA puede escribir letras, imitar voces o generar arreglos. Pero todavía hay algo que no logra copiar del todo: la experiencia humana detrás de una canción. Ese pequeño caos emocional que convierte ruido en arte.

IA y sincronización musical: el nuevo tablero audiovisual

El seminario también abordó cómo la Inteligencia Artificial está revolucionando el universo de la sincronización musical para cine, series, videojuegos y publicidad. Productores y especialistas como Dan Zlotnik, Harold Guerrero, Patricia Carrera y Camilo Sanabria analizaron cómo estas herramientas pueden agilizar procesos de búsqueda, catalogación y licenciamiento musical.

Aunque también apareció otro debate inevitable: si la IA puede generar música funcional para medios audiovisuales, ¿qué lugar ocuparán los compositores humanos en los próximos años? La respuesta todavía no está escrita. Pero probablemente dependa menos de la tecnología y más de cómo la industria decida utilizarla.

Marketing musical con algoritmos

La mexicana Lilian Cázares aportó otra mirada interesante: la IA como herramienta estratégica para artistas independientes. Su enfoque estuvo orientado al análisis de audiencias, automatización de contenidos y construcción narrativa. Según explicó, la tecnología puede potenciar un proyecto artístico, pero solamente si existe una identidad clara detrás. “Cuando tienes una dirección, todo tiene sentido”, afirmó durante su exposición. Traducido al idioma cotidiano de las bandas emergentes: ningún algoritmo salva un proyecto que no sabe quién es.

El cierre del SEDD 2026 estuvo dedicado a explorar la IA como complemento creativo y no como reemplazo del artista. Allí participaron Carmen Gil y nuevamente Dan Zlotnik, mostrando casos reales y metodologías aplicadas al trabajo cotidiano.

Circulart dejó algo claro: la discusión sobre Inteligencia Artificial y música ya no pertenece al terreno de la ciencia ficción. Está sucediendo ahora mismo. Y quizás el verdadero desafío no sea tecnológico, sino cultural. Porque en tiempos donde una máquina puede generar melodías infinitas, la autenticidad humana empieza a convertirse en el recurso más valioso de todos. Como si el futuro de la música dependiera menos del software… y más de conservar aquello que todavía no puede programarse.

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Mariana Binder
Diplomada en Industria de la Música por la Universidad Nacional de las Artes y Licenciada en Artes por la Universidad Nacional de San Martín. Periodista, cantante, compositora y comunicadora cultural. Estudió arreglos musicales en la Universidad Nacional del Litoral. En 2017 publicó Fábrica de Canciones, su primer libro, donde reflexiona sobre el pop y la industria musical contemporánea. Además de investigar y escribir sobre música, integra el dúo electropop Blop! junto al músico Ezequiel Calvo. Actualmente se desempeña como Country Partner de Songdew para Latinoamérica.

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