Los guitarristas argentinos reinterpretan “While My Guitar Gently Weeps” y “Eleanor Rigby” con arreglos elaborados, solos intensos y la personalidad de dos músicos con trayectorias que atraviesan el rock, el metal neoclásico y la experimentación sonora. Marcelo Roascio y Adrián Subotovsky se unieron para versionar instrumentalmente dos composiciones emblemáticas de Los Beatles. La propuesta toma como punto de partida las melodías originales para construir una interpretación en la que las guitarras eléctricas adquieren protagonismo mediante armonizaciones, solos explosivos y bases rítmicas intensas.
El resultado combina la potencia del rock y el metal con el respeto por la identidad musical de las obras originales. Cada guitarrista aporta su propia personalidad a los arreglos, en un encuentro que permite explorar nuevas posibilidades expresivas sin perder de vista la esencia de estas composiciones. El trabajo fue lanzado a través de El Abridor Discos.
Marcelo Roascio: una trayectoria ligada a la guitarra instrumental
Guitarrista, productor y docente, Marcelo Roascio es también pionero en Argentina en la edición de libros didácticos con audio para la enseñanza de guitarra eléctrica. A lo largo de su carrera publicó 18 títulos distribuidos a nivel nacional, consolidando una trayectoria que combina la interpretación musical con la formación de guitarristas.
Su recorrido incluye la participación en bandas vinculadas a la historia del rock argentino, como Manal Javier Martínez y Engranaje, además de colaboraciones y actuaciones junto a referentes como Pappo, Ara Tokatlián, Edelmiro Molinari, Stuka, Felipe Staiti y Rodolfo García. También compartió experiencias musicales con artistas internacionales como Paul Gilbert, Jennifer Batten, Stu Hamm, Elliott Randall y Steve Rothery, entre otros.
En el terreno instrumental, lidera Roascio RCM, proyecto con el que editó trabajos como «Espías», «Dos de Tres«, «Todo en un Día«, «En el lugar justo» y «Uno mismo«. Sus producciones también cuentan con invitados de trayectoria internacional, entre ellos Jennifer Batten, Stuart Hamm, Walter Giardino, Doug Aldrich y Ricardo Iorio.
Su actividad trasciende los escenarios argentinos: fue el único guitarrista argentino de rock en presentarse siete veces en Music China, en Shanghái, entre 2015 y 2019, y nuevamente entre 2023 y 2025. Recientemente, su biografía, «Siendo uno mismo«, fue publicada por Clara Beter Ediciones y presentada en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Adrián Subotovsky: el cruce entre el metal neoclásico y el tango
Guitarrista y compositor argentino, Adrián Subotovsky desarrolló una identidad musical marcada por la fusión de estilos. Pionero en la incorporación de elementos del tango al metal neoclásico, construyó una trayectoria que conecta la potencia de la guitarra eléctrica con las posibilidades expresivas de la música argentina.
En sus comienzos formó parte de Samson y posteriormente creó Odisea, su proyecto solista, con el que exploró nuevas formas de integrar el lenguaje del metal con elementos de la música clásica y el tango. Más adelante participó en las bandas Quemar y Metal Project, mientras continuaba desarrollando su obra personal.
Uno de los hitos de su recorrido fue «Fin de siglo«, un concierto para guitarra eléctrica y orquesta que sintetiza su interés por vincular la interpretación guitarrística con las estructuras de la música académica.
Su búsqueda continuó con los discos «Subotango 1«, «Subotango 2» y «Tangótica«, trabajos que profundizan la combinación del tango y el metal. En los últimos años también trabajó junto a la bandoneonista Carla Pugliese en el proyecto «La Yumba Tour«, con nuevas composiciones y una renovada lectura de la tradición tanguera.
Esta trayectoria le permitió desarrollar un lenguaje propio, en el que la técnica y la potencia instrumental conviven con la exploración de distintas tradiciones musicales.
Dos guitarras, dos clásicos y una nueva lectura
La colaboración entre Roascio y Subotovsky encuentra en Los Beatles un repertorio capaz de conectar sus distintas influencias. En “While My Guitar Gently Weeps”, la composición de George Harrison ofrece un terreno especialmente propicio para el diálogo entre las guitarras y el desarrollo de solos. En “Eleanor Rigby”, la melodía reconocible de la canción se transforma a partir de una interpretación instrumental que pone el acento en la intensidad y el trabajo armónico.
Aunque estas versiones tienen un atractivo particular para los seguidores del rock y el metal instrumental, su fidelidad a las melodías y armonías originales también las acerca a un público más amplio: quienes disfrutan de las grandes composiciones de la música popular y de las reinterpretaciones que aportan una perspectiva diferente sin desdibujar la obra de origen.




