En un mundo donde los ecos del pasado resuenan como susurros del destino, emerge «nila», un alma musical que parece haber sido forjada en los pliegues del tiempo. Con un espíritu que destila sabiduría ancestral y una conexión profunda con lo mítico, este artista argentino lanza su segundo EP, «Acto II«, una pieza que fluye como el agua entre las grietas de la existencia.
Desde las calles de La Boca, donde la comunidad y la resiliencia son su brújula, «nila» teje un tapiz sonoro que mezcla sampler rock con influencias que van desde Charly García y Gustavo Cerati hasta los mitos griegos de Apolo y Dafne.
«nila» no es solo un nombre; es un símbolo. Derivado de Nicolás Lagreca, evoca la luna encantadora del hindú, el azul del sánscrito que significa deseo, y la determinación árabe de quien alcanza sus objetivos. Pero más allá de las etimologías, «nila» encarna un personaje místico: un narrador de historias que transita entre lo terrenal y lo etéreo, con un pie en las raíces colectivas y otro en los anhelos personales. Tras liderar la monumental orquesta de rock Eu!, con hasta 54 almas en un solo disco.
Como segundo capítulo de los cuatro EP’s que componen «Formas«, «Acto II» se sumerge en el elemento agua, un reflejo de emociones que fluyen sin contención. Desde el aire gitano de «Sin ataduras«, donde el amor trasciende distancias «a través del aire«, hasta la resiliente «Reflorecer«. Este EP es un viaje introspectivo. Cada track es una ofrenda, un ritual sonoro que combina samples con la esencia de un rockero que juega a ser DJ de su propia alma.
Con influencias que abarcan desde Bowie y Zeppelin hasta WOS y Dua Lipa, «nila» destila un sampler rock que es tan ecléctico como su espíritu. Pero no está solo en esta odisea: David Amado (co-productor), Juanchi Bisio (mezcla), Marcelo Suraniti (mastering) y un equipo visual liderado por Daiana Pereyra y Candela Goi dan forma a un universo donde cada detalle evoca los elementos y la idea de ser «un punto único en el mundo«.
