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Tati Diaz Bonilla y la sensación de viajar sin rumbo en «Un tren»

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El músico de Don Torcuato, Tati Diaz Bonilla presenta el sexto adelanto de su próximo álbum, un folk rock de espíritu setentista que combina guitarras acústicas, órgano Hammond y una melodía luminosa para hablar de esas historias que pasan rápido, pero dejan una marca.

Un tren” es el sexto adelanto de su próximo disco y una nueva pieza dentro de un álbum que viene construyéndose durante los últimos dos años. El proyecto, cuyo cierre está previsto para 2027, continúa revelando distintas facetas de un artista que encontró en la canción un territorio para explorar el amor, las pérdidas, el perdón y también esa incertidumbre que aparece cuando parece no existir un destino claro.

Musicalmente, se mueve dentro del folk rock, con una guitarra acústica que recupera el pulso y la textura del rock de los años 70. Sobre esa base aparece el color del órgano Hammond, mientras un ritmo sostenido y firme mantiene la canción en movimiento constante. La sensación es casi cinematográfica: el tren avanza, aunque quien viaja en él no necesariamente sabe hacia dónde.

Esa contradicción atraviesa también la escritura. La canción utiliza la imagen de un tren sin dirección como metáfora de una relación y de un momento vital en el que se pierde el rumbo. Hay encuentros fugaces que parecen destinados a durar poco, pero que terminan dejando una huella mucho más profunda de la esperada. Frente a esa experiencia, “Un tren” encuentra en el amor y el perdón una posibilidad de seguir adelante.

El contraste resulta particularmente atractivo: una letra de tono introspectivo y poético convive con una instrumentación cálida, dinámica y luminosa. Los coros alegres y el pulso constante de la canción generan una sensación de movimiento que dialoga con el contenido emocional sin subrayarlo. El resultado es una canción que puede escucharse como una historia de amor, pero también como el retrato de alguien intentando encontrar nuevamente un rumbo.

Para esta grabación, Tati trabajó nuevamente junto al productor Cherno Rojkin y contó con Rodrigo Genni en batería. A ellos se suma Yago Escrivá, integrante de AINDA, quien participa en bajo, teclados y guitarras.

El lanzamiento llega en un momento particularmente activo para Diaz Bonilla. Durante 2026, el músico lleva más de 130 presentaciones en vivo, mientras continúa trabajando en paralelo en la grabación de su segundo álbum. La intensidad de su agenda en directo contrasta con el carácter progresivo del disco: canción a canción, el proyecto va construyendo un recorrido que tendrá su conclusión en 2027.

De la banda al proyecto solista

Oriundo de Don Torcuato (Buenos Aires), Tati Diaz Bonilla desarrolló buena parte de su recorrido musical dentro de distintos proyectos, entre ellos Saimons y Melena Boogie, donde se desempeñó como compositor, guitarrista, corista y tecladista. La transición hacia el proyecto solista llegó a fines de 2019, con la publicación de su primer EP.

Desde entonces editó un disco, un EP y varios singles que encontraron espacio en playlists oficiales de Spotify y obtuvieron difusión en radios, televisión y medios gráficos. Su recorrido también incluyó presentaciones y giras por Estados Unidos, México y Uruguay, además de distintas ciudades de Argentina.

En Buenos Aires pasó por escenarios como La Tangente, Club Lucille y Roxy Bar, mientras que su trabajo como guitarrista sesionista y productor lo llevó a colaborar con artistas como Vale Acevedo, Kike Passo, Agos Nisi y Marty D.

Esa experiencia detrás de escena también forma parte de su identidad artística. Desde hace algunos años impulsa 500 Decibel, un espacio dedicado a la difusión de artistas emergentes, sus lanzamientos y sus presentaciones en vivo.

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