«Behind every beautiful thing» son once canciones, las suficientes para comprender la visión de Flora Cash. Un trabajo íntegramente escrito y producido por el dúo sueco-estadounidense formado por Shpresa Lleshaj (nacida en Kosovo) y el músico estadounidense Cole Randall. En este trabajo participan también los músicos Djordje Milanovic (violines y viola) y Yoed Nir (violonchelo).
Un disco confesional, intimista, abre con «Should’ve dressed for the event» y «Just wanna feel you» dos piezas que son casi susurros, se siente alguien cantándote al oído, con un piano suave y una melodía precisa. En «Like no one could» aparecen las cuerdas y comienza a levantarse el tempo, cantan a dúo para entrar a «My ex would’ve left by now» una balada pop con un muy buen beat y arreglos, pero luego llega lo que creemos es el hit de este trabajo «Morning comes» (canción que ya habíamos recomendado anteriormente y que una vez que la escuchas no puedes dejar de corear).
Se notan varias influencias que confluyen y conviven en el espíritu de Flora Cash, y de diferentes décadas también: tonos oscuros, orquestales, sintetizadores lofi y un aire cinematográfico, podría hacerse una película cual «Bohemio» de A. Calamaro.
El álbum juega constantemente con los contrastes: sinceridad e ironía, esperanza y duda, cielo e infierno. Es irónico pero sincero y fundamentado pero a veces casi mítico (por ejemplo en «Dragon» y «Holy Water«).
Fue un acierto agregar las cuerdas que le aportan toda la belleza de cada una de las canciones, aferrarse y soltar con estos sonidos que capturan la vulnerabilidad de la vida y el amor, lo que éramos ya no lo somos porque no podemos bañarnos dos veces en el mismo río, y mucho menos luego de escuchar este disco.





