La banda mendocina Claxon Lambert fue nominada a los Premios AqM a la Música Independiente 2026 en la categoría Proyecto Rocanrol & Blues por “Creyendo”. Formada por cinco amigos de la infancia que volvieron a encontrarse después de dos décadas, la banda nació en Maipú en 2021 y construyó su recorrido desde la autogestión, el aprendizaje y el deseo de cumplir un viejo sueño: tener una banda de rock. Con su primer álbum, Un lugar mejor, publicado a fines de 2025, el grupo busca profesionalizar su proyecto sin perder el vínculo cercano con el público ni aquello que los llevó a volver a hacer música.
¿Cómo fue ese reencuentro que terminó convirtiéndose en Claxon Lambert?
Somos oriundos de Maipú, Mendoza. La banda nació en 2021. Éramos amigos de la infancia y hacía unos 20 años que no nos veíamos. En ese reencuentro descubrimos que los cinco teníamos un sueño que cumplir: tener una banda de rock. Comenzamos a aprender y a equiparnos con enorme sacrificio y atravesando muchas situaciones difíciles en nuestras vidas. Después de los primeros años de experiencia y de participar en talleres, nos integramos a la escena local de nuestra ciudad, participando en festivales y sonando activamente en la radio. Fue entonces cuando pudimos grabar nuestros primeros temas y nuestro primer álbum vio la luz en diciembre de 2025.
En sus canciones aparecen historias con un trasfondo real y una búsqueda que va más allá de contar simplemente una historia. ¿Qué quieren dejarle al que escucha?
Nos moviliza contar historias que tengan un trasfondo real. Hablamos de temas que incluyen la búsqueda constante del sentido de la vida. Intentamos dejar un mensaje. La música es una forma de expresión que conecta nuestra esencia y que amalgama, de alguna forma, nuestra amistad. También nos conecta con cosas profundas.
El primer objetivo fue cumplir aquel sueño de tener una banda. Ahora que ese sueño existe, ¿hacia dónde quieren llevarlo?
Nos encantaría que nuestra música llegue a más personas y poder continuar un camino de profesionalización. Queremos seguir disfrutando el camino, que es nuestro pilar, y sobre todo conocer y continuar aprendiendo.
¿Qué sienten que se perdió en la manera actual de escuchar y descubrir música?
El mayor desafío es vencer los algoritmos, llegar a un público nuevo que profundice en la obra y lograr conectar con personas reales en un mundo atravesado por la virtualidad. Sentimos que hoy el mundo está más conectado, pero las personas perdieron lazos reales. Y eso también sucedió con la música.
El lazo real con el artista se ve en la escena independiente y under, donde la cercanía produce un calor difícil de igualar. Lo digital siempre intenta emular personas, voces y sonidos. La gente está muy inmersa en ese mundo emulado y pierde la noción de lo importante que es lo real y lo cercano. Creemos que habrá una contrarrevolución en ese sentido. Tanta escena artificial, en algún momento, satura y la gente volverá a ese ancestral ritual de reunirse a hacer música.
Para quienes todavía no conocen Claxon Lambert, ¿Por qué elegirían ‘Un lugar mejor’ como puerta de entrada al proyecto?
«Un lugar mejor» es, paradójicamente, nuestro álbum debut y fue el último álbum grabado en el que era el estudio más grande de Mendoza. Durante la grabación sucedió algo tremendo: el estudio dejó de existir. Intentamos que el sonido fuera lo más analógico posible y por eso habíamos elegido ese lugar mítico.
La obra está diseñada para ser escuchada entera, pero desde cualquier canción puede armarse un nuevo álbum conceptual. Cada canción es una historia individual, pero también puede apreciarse como una obra completa, con muchas lógicas y caminos distintos que van cambiando su interpretación y su mensaje. Sentimos que, en estos tiempos, un lugar mejor es aquel donde el ser humano puede reconstruirse varias veces, intentando que las cosas simples logren acercarle amor y felicidad.
Por eso también incluimos nuestra versión de “Mundo Agradable”, de David Lebón, una canción de esperanza en la transformación que puede lograr la música. David fue un artista que vivió mucho tiempo en Mendoza e incluso había grabado en el mismo lugar que nosotros.
El álbum tiene ocho canciones y a esa obra sumamos nuestra búsqueda de estilos, que nos llevó a nuestro primer EP, Monocromo, donde exploramos temas como la vida y la muerte en “Cenizas”, el nunca rendirse en “Invencibles”, la ayuda a quienes más necesitan en “La niña de infinitos ojos” y la guía de aquellos que nos marcan en “Naranja Sol”.
También tenemos temas de contenido político y social imaginados como una obra de teatro, como “Improvisa Song”; algo de blues en “Días de Club”; ska y reggae en “Como Roto al Descuido” y “Vanidosa”; rock crudo en “Escapar” e indie en “El Viaje”.
Llegan a los Premios AqM con una nominación por “Creyendo”. ¿Qué significa este reconocimiento para una banda que nació, en buena medida, de un sueño que parecía difícil de concretar?
Queremos agradecer esta oportunidad a toda la organización de este hermoso evento, la nominación y la visibilidad. Es enorme lo que están haciendo. También queremos agradecer eternamente a todas las personas que fueron importantes en nuestro camino, a nuestros fans que nos siguen a todos lados y, sobre todo, a nuestras familias y seres queridos.
Ellos dieron todo por apoyarnos en algo que parecía un sueño imposible: armar una banda de rock a altas horas de la noche, con nuestras vidas llenas de torbellinos. Armarla de la nada y teniendo que aprender todo en los tiempos libres, a una edad en la que parecía imposible hacerlo. Soñamos con tocar en grandes escenarios, pero sabemos muy bien que el principal sueño ya está cumplido.
Queremos además pedirle a toda la gente que entre todos siempre colaboremos con los más necesitados. Somos de los que piensan que nadie se salva solo y que, en estos tiempos, nunca hay que olvidar que los lazos de cercanía y de generosidad son vitales para la comunidad y para la vida misma. Esperamos representar a nuestro amado Maipú y a Mendoza lo mejor posible.
El sueño después del sueño
La historia de Claxon Lambert tiene algo que excede a la música: cinco amigos que volvieron a encontrarse después de veinte años y decidieron recuperar una idea que había quedado pendiente. Aprendieron, se equiparon, buscaron espacios, grabaron y finalmente publicaron un disco. Ahora llega una nominación a los Premios AqM por “Creyendo”, pero en sus propias palabras el reconocimiento parece estar en otro lugar: haber demostrado que algunos sueños no tienen fecha de vencimiento. A veces solo necesitan que alguien vuelva a encontrarlos.




