Después de comenzar como una banda de amigos que compartían versiones, La Maldah fue avanzando hacia la composición propia y una identidad que combina energía, sensibilidad y diferentes matices del rock. El grupo sostiene su recorrido entre la producción de canciones, los ensayos y el desafío de mantener vivo un proyecto independiente. En los Premios AqM a la Música Independiente 2026, está nominado en la categoría Proyecto Rock Progresivo / Experimental / Psicodélico por “Años luz”.
¿Cómo pasaron de tocar versiones entre amigos a proponerse metas concretas de composición y construir un repertorio propio?
La Maldah nació por el 2018 como una banda de covers entre amigos, conocidos de la vida. Al principio, la música era principalmente una forma de juntarnos, divertirnos y conectar con nuestros referentes. Así empezamos a tocar en bares, plazas y pequeños festivales de rock, mientras de a poco iba apareciendo la necesidad de hacer algo propio. Siempre tuvimos la convicción de que en algún momento queríamos componer nuestras canciones, pero hubo un punto en el que decidimos dejar de verlo como una idea a futuro y convertirlo en un objetivo concreto. Nos pusimos metas y fechas límite, y eso nos ayudó muchísimo a generar compromiso, constancia y a tomarnos el proyecto de otra manera.
De ahí nació en 2019 nuestro primer EP, «El Principio«, que marcó el comienzo de una etapa mucho más enfocada en la composición y en la búsqueda de una identidad propia. Más adelante tuvimos la oportunidad de viajar a Buenos Aires para grabar una live session en los históricos Estudios ION, donde reversionamos nuestras canciones y sumamos también material inédito. Fue una experiencia que nos permitió crecer mucho como músicos y como banda. Con los años seguimos componiendo, probando sonidos y entendiendo mejor qué queríamos decir y cómo queríamos sonar. De ese proceso se fue gestando «La Última Pieza«, nuestro EP más reciente, que sentimos como el resultado de todo ese recorrido. Fue un proyecto que nos exigió mucho trabajo en equipo y que, sobre todo, nos ayudó a terminar de reconocernos en nuestra propia identidad. Hoy sentimos que La Maldah sigue siendo esa banda que nació entre amigos, pero con una búsqueda mucho más clara: hacer canciones propias, permitirnos mezclar estilos y seguir transformándonos con cada proyecto.
En las canciones aparecen distintas experiencias, ideas y búsquedas. ¿Qué les interesa expresar actualmente a través de la música y qué les impulsa a seguir creando?
Actualmente buscamos hablar de cosas bastante cotidianas, de esas que le pueden pasar a cualquiera: el amor, la salud mental, los conflictos internos, las relaciones y todo eso que uno va atravesando en la vida. Pero nos gusta contarlo de una manera que también se pueda disfrutar. Es un poco como decir: “cuchá, te decimos esto… pero bien, con onda”. A veces incluso aparecen esos factos donde pensás “se tenía que decir y se dijo”, porque terminamos poniendo en palabras cosas que quizás muchos sienten pero no siempre dicen. También nos interesa mucho esa contradicción entre letras que pueden ser sensibles, incómodas o medio bajón y una música que, al mismo tiempo, te invita a moverte.
Sentimos que eso representa bastante a MDH: poder hablar de algo que te pega, pero que igual tenga groove, energía y disfrute. Lo que nos moviliza como artistas, primero que nada, es la pasión por hacer música. MDH disfruta muchísimo el proceso creativo: buscar estilos, probar sonidos, equivocarnos, cambiar cosas y encontrar distintas maneras de expresar lo que nos pasa. Y eso no necesariamente tiene que estar solamente en una letra; a veces una melodía, un ritmo, un sonido o una interpretación pueden transmitir muchísimo por sí solos. Y después está lo que queremos generar en quien escucha. Nos gusta pensar que una canción puede hacerte viajar sonoramente y provocar algo: que te den ganas de bailar, de gritar una parte, de emocionarte o simplemente de cerrar los ojos y disfrutar. Al final buscamos eso: que haya algo para sentir, algo para decir y algo para disfrutar al mismo tiempo.
Cuando piensan en lo que viene, ¿Qué proyectos o caminos les gustaría desarrollar en esta etapa?
Ahora estamos muy metidos con nuestro reciente lanzamiento, «La Última Pieza«, disfrutándolo, tocándolo y pensando en todo lo que todavía podemos hacer alrededor de este EP. Uno de nuestros objetivos más cercanos es poder darle un buen show de lanzamiento al disco y hacer que estas canciones lleguen a más oyentes, sobre todo a gente que esté buscando o conectando con este estilo de música. Todavía quedan algunas producciones, contenidos y cosas que queremos hacer con este trabajo antes de cerrar del todo está etapa. Y, al mismo tiempo, seguimos en ese proceso constante de creación. Probando cosas nuevas, buscando sonidos, estilos, ideas y pensando en futuras canciones. Para nosotros eso nunca se frena demasiado.
En cuanto a los sueños, creemos que tienen mucho que ver con esto mismo: seguir disfrutando el proceso, tocar cada vez más, conocer nuevos lugares, llegar a más gente y seguir haciendo canciones, discos y shows. La magnitud que pueda tomar todo eso se verá con el tiempo, pero queremos que la música siga ocupando este lugar en nuestras vidas. Obviamente, si en algún momento podemos vivir de esto, sería increíble, ¿por qué no? Pero también sentimos que una parte importante del sueño ya la estamos cumpliendo: estamos haciendo lo que nos gusta, aprendiendo, creando, compartiendo música entre nosotros y con otras personas, y todavía tenemos ganas de seguir haciéndolo. Mientras eso siga pasando, sentimos que vamos por buen camino.
Desde su experiencia, ¿Qué obstáculos resultan más difíciles de resolver para sostener y hacer crecer un proyecto musical independiente?
Bueno, en esto se puede debatir muchísimo jajaja… ¿por dónde empezamos? Creemos que son varios los desafíos. Uno de los principales es la precariedad y la dificultad para hacer sostenible económicamente un proyecto independiente. Hoy es muy difícil que una banda pueda mantenerse solamente tocando en bares y en algún que otro festival, y más todavía en nuestro caso, siendo varias personas. Muchas veces los arreglos son muy bajos o dejan poca rentabilidad. Y no siempre creemos que sea responsabilidad únicamente de los lugares: sentimos que falta también un mayor acompañamiento y herramientas que ayuden a que la actividad musical independiente pueda desarrollarse de una manera más sostenible. La realidad es que gran parte del dinero para hacer crecer el proyecto termina saliendo de los propios integrantes. Y ahí ya aparece una primera barrera: si no tenés los medios para financiar grabaciones, ensayos, equipamiento o producciones, se hace muchísimo más difícil avanzar.
Después está todo lo que rodea a la música. Producir una canción, un videoclip, hacer fotografías, organizar un evento, generar contenido o hacer difusión tiene un costo. Y muchas veces un proyecto independiente intenta estar a la altura de propuestas que cuentan con productoras, equipos de trabajo o sellos detrás, pero con recursos completamente distintos. También pasa algo medio loco con el rol del músico actual: lamentablemente ya no alcanza solamente con ser músico. También tenés que ser comunicador, creador de contenido, influencer, fotógrafo, prensa, diseñador, productor… un poquito de todo jajaja. Y creemos que ahí está quizás uno de los grandes desafíos: encontrar la forma de sostener todo eso sin que se pierda lo principal, que es hacer música. Poder crecer, profesionalizar el proyecto y generar los recursos para mantenerlo, pero sin terminar agotando las ganas y el disfrute que hicieron que empezaras a tocar en primer lugar.
Si alguien todavía no conoce su proyecto, ¿Qué canción, disco o lanzamiento le recomendarían escuchar para entrar en su universo musical? ¿Por qué?
Sin dudas tendrían que escuchar «La Última Pieza«. Nuestra recomendación sería, váyanse a una plaza, llévense unos mates, siéntense un rato al solcito en el pasto y denle play de principio a fin. Funciona también en días nublados jajaja. Sentimos que es el disco que mejor define a MDH hoy. Ahí está gran parte de nuestro sonido actual, nuestra forma de escribir, de mezclar estilos y de jugar con esa combinación entre emoción, groove y movimiento. Y además es bastante representativo del mundo con el que se van a encontrar cuando vayan a vernos en vivo. Si quieren entrar al universo de La Maldah, creemos que «La Última Pieza» es la puerta de entrada.




