Adriana Benítez vuelve al universo visual con una fuerza que la sorprende a ella misma. Después de colaborar en el videoclip «Traidora de Cenizas» de José Ponce (Benteveo), redescubrió una pasión dormida y abrió el camino para un proyecto creativo que hoy crece con nuevas miradas y una identidad en plena evolución.
Para empezar, ¿cómo describirías quién sos hoy dentro del mundo visual y creativo?
Hoy me considero una creadora visual en pleno crecimiento. Siento que todavía me falta muchísimo por aprender y recorrer, pero cada proyecto que hago me reafirma que estoy en el camino correcto. Me gusta experimentar, buscar nuevas miradas y seguir formándome todo el tiempo. Estoy construyendo mi identidad creativa paso a paso, con mucha pasión y ganas de mejorar siempre.
¿Recordás el momento o la etapa en la que la fotografía empezó a ocupar un lugar importante en tu vida?
Sí. Desde chica, la fotografía empezó a ocupar un lugar muy especial en mi vida. Me encantaba capturar atardeceres, amaneceres, la naturaleza hermosa en la que habitamos, incluso la helada de las mañanas en pleno invierno. Había algo mágico en poder congelar esos momentos. Cuando era chica soñaba con hacer fotografías y dedicarme a esto, aunque no terminaba de entender cómo. Con el tiempo me di cuenta de que esa pasión nunca se apagó, y hoy sigo persiguiendo esa misma curiosidad y ese mismo asombro que me despertaba la cámara cuando era nena.
Cuando trabajás con una cámara, ¿qué es lo que buscás transmitir o descubrir en una imagen?
Cuando trabajo con una cámara busco transmitir sensaciones auténticas y capturar algo que vaya más allá de lo visible. Me interesa descubrir la esencia del momento: una emoción, un detalle que suele pasar desapercibido, una energía particular. Para mí, una buena imagen es aquella que logra contar una historia sin necesidad de palabras, que conecta con quien la mira y le despierta algo. Intento que cada foto tenga un pedacito de lo que yo sentí al estar ahí, detrás del lente.
¿Qué referentes (sean fotógrafos, directores de cine, pintores o músicos) sentís que influyen en tu sensibilidad artística?
Uff, qué pregunta. Creo que una de las personas que más influyó en mi sensibilidad artística es Dolores, una gran amiga que me enseñó a mirar de verdad. Fue ella quien me abrió el abanico de posibilidades, quien me impulsó a crear, a experimentar, a hacer las cosas con las manos y con los ojos bien atentos. Todavía me falta aprender un montón, pero gran parte de lo que soy hoy se lo debo a ella. También me inspiran artistas de distintos mundos (fotógrafos, cineastas, músicos) que me muestran nuevas formas de sentir y narrar. Cada referente, cercano o lejano, me ayuda a construir mi propio modo de mirar.
¿Qué podés contarnos sobre tu participación en «Traidora de Cenizas», el nuevo proyecto de José Ponce? ¿Cómo viviste la experiencia y qué te dejó a nivel personal y creativo?
Hacía mucho tiempo que me había alejado de este mundo, así que cuando José me llamó para invitarme a participar en «Traidora de Cenizas» me hizo muchísima ilusión. Volver a estar en una grabación, hacer las primeras tomas, dirigir ciertos momentos, organizarnos juntos y ver cómo cada uno aportaba su mirada… fue increíble. El resultado final nos dejó una sensación hermosa: un trabajo hecho con pasión, respeto y muchísima entrega.
La experiencia me movió un montón. Me llevó al pasado, a ese lugar donde todo esto me apasionaba profundamente y me abrió un camino que tenía un poco dormido. En medio de la grabación pensé: “¿Qué hago que no estoy haciendo esto que tanto amo?” Sentí miles de sensaciones en el cuerpo. Y ahí fue cuando me animé a contactar a Bárbara (sabía que era fotógrafa) y surgió la idea de unirnos: dos cabezas, dos miradas, dos formas de crear que hoy se transformaron en un proyecto que ya está en marcha.
Fue una experiencia increíble, de esas que te reacomodan por dentro. Y nunca voy a dejar de agradecerle a José por confiar en mí y darme esta oportunidad.
Si pensás en tu desarrollo profesional, ¿Qué caminos te gustaría explorar en el futuro? ¿Te imaginás profundizando en la fotografía o sumando nuevas disciplinas visuales?
Me encantaría poder abrir un estudio audiovisual donde podamos crear todo tipo de contenido. Sueño con un espacio versátil que vaya desde hacerles fotos a bebés recién nacidos, sesiones para bailarines de ballet, book de modelos, retratos íntimos, fotografía de productos, coberturas de eventos, contenido para marcas, videoclips y también piezas más artísticas que nos permitan experimentar sin límites. Me gustaría que sea un lugar donde cada historia encuentre su forma visual.
Y sobre tu otra pregunta: sí, me imagino profundizando muchísimo en la fotografía, pero también sumando nuevas disciplinas visuales. Me interesa aprender más de dirección, de edición, de videografía, de iluminación cinematográfica. Siento que cuanto más amplio sea mi lenguaje visual, más herramientas voy a tener para contar lo que quiero contar. En el futuro me veo explorando, estudiando y creciendo constantemente dentro de este universo creativo que tanto me apasiona.
