En Tandil, la música popular siempre encuentra nuevos caminos para seguir sonando. Qué te vaya bonito es un proyecto que nace desde el amor, la memoria y la amistad, para rendir homenaje a Oscar Tavano, referente entrañable del folklore local.

Martín Canales nos cuenta cómo surgió la banda, quiénes la integran y qué significa para ellos mantener viva esta herencia musical, mientras se preparan para tocar el próximo 10 de octubre en el Auditorio del CCU (Yrigoyen 662) en el marco de Suena Tandil.

Contanos: ¿Quién sos, cómo empezaste en la música y qué te llevó a crear el proyecto Qué te vaya bonito?

Me formé como guitarrista acá en Tandil, muchas veces también por necesidad de trabajo. Acompañé a acordeonistas, cantores, trabajé mucho tiempo con Oscar Díaz en chamamé y también con la barra de folklore de acá de la ciudad.

Tuve la suerte de tocar durante mucho tiempo con mi amigo Oscar Tavano. De hecho, los últimos años de Oscar los compartimos juntos: él tenía un problema de salud y yo lo acompañé con la guitarra hasta el último momento. Cuando él partió, decidimos juntarnos con amigos músicos y nació Qué te vaya bonito, como una manera de homenajearlo.

¿Quiénes te acompañan en la banda y cómo surgió la idea de tocar juntos? ¿Qué aporta cada uno al sonido del grupo?

Nos juntamos con Adrián Ventos (guitarra), Ariel Fuentes (bajo), Ariel Castro (batería), Lucas Moisas (bandoneón) y yo en guitarra también. Todos, en algún momento, habíamos acompañado a Oscar.

La idea fue recrear temas de Oscar, en su mayoría, y mantener vivas esas melodías. Donde él usaba acordeón o quena, ahora lo hacemos con guitarra o bandoneón. La intención es recordarlo y homenajearlo con respeto y cariño.

¿Cómo definirías el estilo musical de Qué te vaya bonito y qué significa para vos formar parte de la movida musical de Tandil? ¿Tienen algún proyecto a futuro?

Nuestro estilo está muy ligado a lo que nos transmitió Oscar, a su forma particular de tocar. Nosotros nos criamos con los casetes de La Forestal, y los que tuvimos la suerte de compartir escenarios con él lo llevamos en el corazón.

Oscar hoy tendría sesenta y pico de años, nosotros casi cincuenta, y de algún modo heredamos esa manera de sentir el folklore.

En cuanto al futuro, la idea es seguir tocando, seguir transmitiendo este homenaje y que la música de Oscar y de tantos músicos tandileros siga sonando en peñas, escenarios y donde haya un lugar para la cultura.

En Tandil, el folklore tiene un peso enorme. ¿Qué lugar ocupa para vos dentro de la identidad cultural de la ciudad?

Creo que Oscar no solo fue un gran músico, sino también un referente cultural. Su forma de tocar y de estar marcó a varias generaciones. Para nosotros es un orgullo ser parte de esta historia porque realmente somos músicos tandileros y sonamos como tales.

En Tandil, cada historia vibra como un acorde propio: el deporte, la música y la cultura son cuerdas distintas que, al sonar juntas, crean identidad. Ojalá que, en este intercambio, hayamos podido sumar una nota más a esa sinfonía colectiva que se compone entre todos.

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