Desde una crisis artística y un viaje hacia el sur, Seba Tombo fue encontrando una voz propia y una manera de entender el oficio de hacer canciones. Instalado en Tandil, el músico presenta A mitad del camino, un trabajo que reúne el movimiento, la incertidumbre y la construcción de una carrera independiente. En los Premios AqM a la Música Independiente 2026, está nominado en la categoría Canción de Autor por «Noche».
¿Qué te llevó a iniciar el proyecto y cómo fue evolucionando musicalmente hasta llegar a esta etapa?
En 2023 me fui en tren hacia el sur con una crisis artística importante, estaba tratando de buscar mi propia voz después de la separación de mi proyecto anterior. Llevé la guitarra, una armónica y terminé tocando en la calle, en bares y viviendo una serie de experiencias que después se transformaron en canciones. De ahí nació mi EP «Historias de un viajero» y con el tiempo ese viaje dejó de ser solamente geográfico. Llegué a Tandil y empecé a pensar también en el territorio, en qué lugar quería ocupar como músico y en qué tipo de carrera quería construir. Hoy estoy presentando «A mitad del camino» que para mí es una síntesis mucho más madura de todo ese recorrido. Tiene algo del viaje, pero también de quedarse, de tomar decisiones y de aceptar que uno nunca termina de llegar a ningún lugar definitivo.
¿Qué buscas transmitir con tu música en esta etapa y qué inquietudes o experiencias personales alimentan tu búsqueda artística?
Creo que actualmente estoy buscando expresar justamente ese lugar de incertidumbre en el que vivimos. Las decisiones, la libertad, las contradicciones, el deseo de hacer un camino propio y también la dificultad de saber hacia dónde va ese camino. A mitad del camino nace bastante de ahí. De entender que uno no está donde empezó, pero tampoco donde imaginaba que iba a llegar. Y que quizás no hay un punto final al que haya que llegar. Musicalmente también busco que las canciones tengan territorio y recorrido. Que haya paisaje, noche, frío, fuego, ruta, pero sin que eso sea solamente una estética. Son cosas que forman parte de lo que viví y de cómo fui construyendo las canciones. La música es una manera de pensar lo que me pasa, de transformar experiencias en algo que pueda compartir con otros y también una forma de construir una vida alrededor del oficio de hacer canciones. Me interesa que la música no sea solamente algo que se consume como fondo mientras pasan otras cosas. Quiero que las canciones tengan algo para decir, aunque sea una pregunta, una contradicción o una imagen. También me moviliza la posibilidad de construir una carrera independiente. Poder hacer las cosas a mi manera, trabajar con otros, generar espacios y formar parte de una escena.
¿Qué objetivos te planteas para esta nueva etapa y qué proyectos te gustaría concretar a futuro?
Ahora el objetivo principal es hacer crecer A mitad del camino, tocarlo y encontrar los espacios donde esas canciones puedan encontrarse con la gente. También quiero seguir construyendo una escena desde Tandil, trabajar con otros músicos y productores de la ciudad y empezar a llevar el proyecto a otros lugares. Me interesa que el crecimiento no sea solamente en números o reproducciones, sino que se traduzca en personas que escuchan las canciones, vienen a los shows, recomiendan el proyecto y se quedan cerca. Y, obviamente, hay un sueño más grande: poder vivir cada vez más de la música y sostener una carrera a largo plazo sin tener que abandonar la manera en la que entiendo el oficio.
¿Cuál crees que es hoy el principal desafío que enfrentan los artistas y proyectos independientes para desarrollar y sostener su carrera?
Creo que uno de los grandes desafíos es que hoy un músico independiente tiene que hacer prácticamente todo. Componer, grabar, producir, conseguir fechas, hacer prensa, sacar fotos, filmar videos, manejar redes, distribuir la música y tratar de construir una comunidad alrededor de todo eso. Las plataformas exigen una producción constante de contenido, mientras que hacer una canción, un disco o una obra necesita justamente lo contrario: tiempo, silencio y experiencia. El desafío es encontrar una manera de crecer sin convertirse en una máquina de producir contenido. Poder usar las herramientas actuales sin dejar que esas herramientas terminen definiendo qué música hacemos. Para mí la autogestión no debería significar estar solo haciendo todo. También significa generar vínculos, trabajar con otros y construir una escena.
Si alguien se acerca por primera vez a tu música, ¿qué canción o lanzamiento le recomendarías escuchar para conocer tu propuesta y qué representa para vos esa elección?
Le recomendaría escuchar «Noche». Es una canción muy importante dentro de mi recorrido porque nació a orillas del Nahuel Huapi durante ese viaje al sur que terminó transformándose en una gira y en muchas experiencias que después quedaron en mis canciones. Tiene bastante de lo que atraviesa mi música: el viaje, la noche, el paisaje, el fuego, la naturaleza y también una mirada bastante introspectiva sobre lo que uno está buscando. Además fue una de las primeras canciones que sentí que realmente podía llegar a otra persona. Con el tiempo se convirtió en una canción muy querida por quienes vienen siguiendo el proyecto. Y si después de «Noche» quieren saber dónde estoy parado hoy, ahí sí los mandaría directamente a «A mitad del camino».
¿Hay algo más que quieras contarle a la comunidad de Aquí Música?
Sí. Que para mí hacer música independiente también tiene que ver con construir comunidad y territorio. No se trata solamente de subir una canción a Spotify y esperar que alguien la encuentre. Hay todo un mundo alrededor: músicos, bares, técnicos, fotógrafos, realizadores, productores, docentes, artistas y personas que sostienen la cultura todos los días. Me interesa formar parte de eso desde Tandil y que las canciones puedan generar encuentros. Seguir andando, seguir aprendiendo y ver hasta dónde lleva el camino. Después de todo, estamos todos un poco a mitad del camino.




