Tres años después de su aclamado álbum homónimo (que le valió múltiples reconocimientos como “Disco del Año” y el apodo de The Dreampop Troubadour otorgado por Billboard), Kramies regresa con una nueva colección de canciones que expanden su universo poético y onírico.
De aquel trabajo nació, casi sin proponérselo, un nuevo subgénero: folklore dreampop, una fusión de texturas etéreas, mitología lírica y una belleza espectral que habita entre el sueño y la memoria. Responde auditivamente a lo que se propone, y para el oyente, estas canciones no pasan desapercibidas. Desde la instrumentación hasta la voz, todo está cuidadosamente arreglado y esa volatilidad le da un sello distintivo.
Ahora, con su próximo álbum “Goodbye Dreampop Troubadour”, Kramies se despide simbólicamente del personaje que lo definió durante años y se adentra aún más en su propio imaginario. De la mano del productor ganador del Grammy Mario McNulty (David Bowie), el músico crea paisajes sonoros crepusculares, impregnados de nostalgia y color nocturno.
El resultado es un disco que parece un cuento murmurado al anochecer: suave pero intenso, melancólico pero luminoso. Una obra que recorre escenarios fantasmales, mitos de ensueño y recuerdos tiernos con una gracia inquietante. Los pianos digitales, la construcción melódica y las guitarras country nos remiten a trabajos de diferentes artistas, hay algo de Oasis, Massive Attack, Bob Dylan, y elementos más experimentales como en «Summer scurry and our holidays on sunset«, con una introducción de órgano pero que se aleja al comenzar la canción tomando otro camino. También aparecen sonidos más british, voces y efectos bien logrados entre la canción que le da nombre al álbum y «Hollywood signs«, y por qué no, nubes de algodón en «Between the moon«.
Este cantautor norteamericano construyó un disco para escuchar de principio a fin, funciona como una playlist en sí misma que no necesita el agregado de ningún otro artista, cala profundo y nos deja resonando frases y sonidos.
Detrás del artista
Con más de quince años de trayectoria y una discografía que ha cosechado elogios de medios como NME, Clash, Billboard, NPR y la BBC, Kramies continúa afianzando su lugar como un creador singular dentro del panorama alternativo internacional. Su anterior LP fue destacado en siete listas de “mejores discos del año”, y dos de sus sencillos alcanzaron los primeros puestos en rankings radiales.
Lejos de las fórmulas, Kramies sigue construyendo su propio camino como un artista outsider que ha hecho de la sensibilidad, la melancolía y la imaginación sus principales herramientas. «Goodbye Dreampop Troubadour» no solo marca el fin de una etapa, sino también la consolidación de una voz única dentro del folklore contemporáneo de los sueños.
