Un registro en vivo que celebra la imperfección humana, el cruce de géneros y la química espontánea de músicos que entienden el lenguaje del riesgo.
El quinto trabajo de Sven Curth no busca pulir: busca capturar. Nacido casi por necesidad (armar una banda para una serie de conciertos) el proyecto terminó convirtiéndose en un organismo vivo, flexible, donde el encuentro entre viejos conocidos y nuevas incorporaciones dio forma a un sonido tan amplio como genuino. Grabado en vivo en The Waterhole, este álbum respira esa energía: una noche cálida, un público presente y músicos que se escuchan de verdad.
Entre el folk minimalista de “How Come” y el swing desenfadado de “My baby hates me when she’s drinking”, conviven el blues introspectivo y la improvisación emocional sin pedir permiso. En tiempos atravesados por lo artificial, Curth apuesta por lo esencial: canciones, oficio y humanidad. No hay trucos, solo verdad.
