Catorce años alejados de los escenarios, Alazanes vuelve a reencontrarse con su público. Con fechas confirmadas en Benito Juárez y Tandil, el grupo revive una historia atravesada por el folklore, la amistad, la familia y canciones que siguen vivas en la memoria de mucha gente.

Entre recuerdos, anécdotas y emoción genuina, Esteban, Marcos, Mariano y Gabriel repasaron sus comienzos, los años de mayor exposición, las giras, los discos y las razones que hicieron posible este regreso tan esperado.

“No había otra cosa que cantar”

Cuando se les pregunta cómo nació Alazanes, Esteban sonríe y rápidamente se acomoda en el recuerdo: «Alazanes es la prolongación de una banda que hacía tributo a Los Nocheros en esa época. Nosotros también éramos medio parientes y venimos de una cuna de cantores, así que no había otra cosa que cantar«

El grupo comenzó a tomar forma allá por el año 2000, entre reuniones familiares, guitarras y canciones populares, «Fuimos juntando esas ganas y esa herencia musical. Arrancamos haciendo canciones conocidas del repertorio popular y después apareció la inquietud de componer nuestras propias canciones. Con el tiempo llegó la posibilidad de grabar profesionalmente. Tuvimos la suerte de conocer un productor que nos llevó un poquito más allá: grabar un disco en Capital, empezar a darle forma al proyecto y seguir creciendo.

El primer gran salto llegó alrededor de 2005, «Estábamos grabando en el estudio de Requena y se acercó Warner interesado en la banda. Imaginate lo que era para nosotros, siendo una primera experiencia y viviendo algo tan grande.»

Un nombre con olor a campo

Cuando aparece la pregunta sobre el significado del nombre, Marcos toma la posta: «Había que buscar una identidad nueva para la banda y nuestro productor eligió Alazanes porque sentía que nos representaba: el campo, la región, la fuerza, algo muy ligado a nuestra esencia.» y agrega «La verdad es que el nombre sonó fuerte desde el principio. Nos identificó enseguida.«

“El folklore estaba en casa desde antes de nacer”

La charla rápidamente deriva en la infancia, los domingos familiares y las guitarras sonando en garages de Tandil.

Mariano recuerda: «Mi abuelo Honorio Palacio cantaba tangos en bares y tuvo la posibilidad de conocer a Mario Clavell. Después mi papá y mis tíos siguieron muy ligados a la música. En casa, los domingos de asado siempre sonaba folklore, chamamé, pasodobles… era parte natural de nuestra vida.«

Y enseguida aparece una imagen que pinta de cuerpo entero aquellos años: «Yo llegaba de la escuela y ‘Los de Sierra Alta’ ensayaban en el garage de casa. Dejaba el guardapolvo y salía corriendo a escucharlos.«

Gabriel, la incorporación más reciente del grupo, también encuentra el origen en el hogar: «En mi casa quizá no se escuchaba tanto folklore, pero sí muchísima música de los ‘60 y ‘70: Leonardo Favio, Los Iracundos… Después, en la adolescencia, con amigos empezamos a sacar zambas tradicionales y ahí apareció todo.«

“El folklore es sanguíneo”

A medida que avanza la charla, las respuestas empiezan a mezclarse y complementarse entre sí. El folklore aparece no solamente como género musical, sino como una parte inevitable de la identidad.

Esteban lo resume en una frase que queda flotando en el aire: «El folklore es sanguíneo.», y continúa, «Podés escuchar rock, música latina o cualquier otro género, pero siempre terminás volviendo a una zamba, una chacarera o un chamamé. Está dentro nuestro.«

Los demás asienten inmediatamente: «Es como el fútbol en Argentina» agrega Mariano, «Lo escuchaba mi abuelo, después mi viejo y ahora nosotros. Va pasando de generación en generación.«

También coinciden en que artistas como Los Nocheros y Soledad Pastorutti lograron acercar el folklore a públicos nuevos y más jóvenes.

Tres discos, escenarios históricos y una vida entera en la ruta

El regreso de Alazanes también revive una etapa intensa de escenarios, viajes y reconocimientos.

«Fue una época hermosa» dice Mariano, «Grabamos tres discos, tuvimos cinco nominaciones a los Premios Gardel y estuvimos en escenarios como Cosquín, Jesús María y La Chaya. También recuerdan momentos especiales como las presentaciones en el Congreso de la Nación. Cantamos en el Salón de los Pasos Perdidos para homenajes vinculados a Atahualpa Yupanqui y Los Hermanos Ábalos.«

Las anécdotas empiezan a aparecer una detrás de otra: «A veces nos ponemos a recordar y decimos: “Che, ¿te acordás cuando fuimos a Chile? ¿O cuando cantamos en Uruguay?”. Parece otra vida.«

“Esto no podía esperar más”

La pregunta sobre el regreso inevitablemente lleva a hablar del tiempo.

Esteban lo explica con honestidad: «Maduramos mucho, en lo personal y en lo musical. Hubo algunos intentos de volver antes, pero el año pasado apareció algo distinto. Sentimos que esto ya no podía esperar más.«, y agrega: «Volvimos con ganas reales de reencontrarnos con nuestras canciones y con el público.«

La emoción aparece constantemente durante la charla, «Es increíble la cantidad de mensajes que empezaron a llegar. Gente de todos lados diciendo ‘qué bueno que vuelven’. Y también aparecen hijos de personas que nos escuchaban antes y hoy escuchan nuestras canciones ellos.«

“Nunca dejamos de estar conectados”

Aunque Alazanes dejó los escenarios durante años, el vínculo entre ellos nunca desapareció.

Mariano lo cuenta entre risas: «Capaz no hablábamos siempre de música, pero seguíamos juntándonos a comer asados y charlar de la vida.» Y señala rápidamente al responsable de mantener viva la llama, «El gran impulsor de esos encuentros siempre fue Esteban. Era el que decía: ‘Che, juntémonos’. Todo terminó cayendo por su propio peso. Y acá estamos otra vez.» completa Marcos.

La nueva etapa y la llegada de Gabriel

Gabriel llegó a la banda después de haber conocido la música de Alazanes desde afuera: «Yo soy de Benito Juárez y conocía la banda por los discos y por plataformas digitales. Cuando Marcos me propuso sumarme sentí que era un desafío enorme, porque Alazanes ya tenía una identidad muy marcada.«

El primer ensayo todavía sigue muy presente en todos: «Fue entrar a la cocina de Alazanes. Ellos ya tenían sus armonías, sus arreglos y sus canciones. Para mí fue una experiencia hermosa.«

“Cantar con ellos es uno de los amores más grandes de mi vida”

El reencuentro musical también despertó miedos y emociones. «Después de tantos años sin cantar juntos, uno se pregunta cómo va a responder el cuerpo, la garganta… Pero cuando arrancamos sentimos que era por acá» confiesa Mariano.

Esteban lo escucha y completa la idea con una frase que resume perfectamente el espíritu de la vuelta: «Cantar con ellos es uno de los amores más grandes que tuve musicalmente. Ese romance nunca se fue.«

Los artistas que admiran

Cuando llega el momento de hablar de colaboraciones soñadas, aparecen nombres inevitables. Mariano no duda: «Me gustaría compartir una canción con Jorge Rojas. Tiene esa melancolía y esa nostalgia muy cercana a nosotros.» También mencionan a Raly Barrionuevo y recuerdan especialmente el vínculo que tuvieron con Abel Pintos.

Gabriel destaca: «Con Abel quedó un trabajo guardado, una preproducción muy linda. Es una persona muy generosa.«, y Marcos revela una anécdota poco conocida: «Una canción que después grabó Abel había sido compuesta originalmente para nosotros.«

Volver al escenario

La ansiedad crece a medida que se acercan las fechas: «Estamos ensayando muchísimo para que el sonido de Alazanes siga teniendo la misma pasión de siempre» explica Esteban, «Somos apasionados de lo que hacemos y queremos dar lo mejor arriba del escenario.«. «Tenemos muchas ganas de volver a sentir ese amor de la gente y devolver todo el cariño que recibimos durante tantos años» agrega Marcos.

Nuevas generaciones, nuevas miradas

La banda también celebra la posibilidad de conectar con público joven. «Hoy aparecen hijos de personas que nos escuchaban hace catorce años» dice Mariano, «y también hay chicos que recién ahora descubren nuestras canciones. Eso está buenísimo.«

Entre risas, reconocen además que las nuevas generaciones los ayudan a mantenerse actualizados: «Nuestros hijos nos dicen qué ropa ponernos, qué música escuchar… estamos “ayornados”, como dicen ahora.«

“Nunca dejamos de soñar”

Cuando llega la pregunta sobre los sueños actuales de Alazanes, la respuesta parece salir de los cuatro al mismo tiempo: «El sueño sigue siendo tocar el corazón de la gente. Que alguien escuche una canción y se sienta atravesado por ella. Queremos seguir conquistando escenarios y seguir soñando. Nunca dejamos de hacerlo.«

“Gracias por el camino recorrido”

Antes de terminar, aparece una última reflexión cargada de emoción: «Si pudiéramos hablar con los Alazanes del comienzo, les diríamos gracias. Gracias por el camino recorrido, por los errores también, porque todo eso nos hizo crecer.«

Y cierran casi como empezaron: unidos, simples y profundamente conectados con la música.

«Hoy sentimos que tenemos más madurez, más claridad y las mismas ganas de seguir soñando.«

Las fechas de la vuelta

Regreso de Alazanes en Benito Juárez

16 de mayo — Centro Folklórico El Sombrerito (Benito Juárez)

Con artistas invitados, peñas y servicio de cantina.

La Vuelta de Alazanes en Tandil

13 de junio — Teatro del Fuerte (Fuerte Independencia 360, Tandil)

Un show especial repasando canciones de sus tres discos y clásicos del repertorio popular.

Las entradas estarán disponibles a través de TodoPass.

“Volvemos para sacar otra vez estas canciones del corazón y regalárselas a la gente.”

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