El pasado sábado 22, la ciudad de Tandil se vistió de música y emoción para recibir a uno de los grandes exponentes del rock argentino, Gustavo Cordera, quien presentó su más reciente trabajo discográfico «Libres» en el íntimo escenario de Glow Bar. Con capacidad para alrededor de 300 personas, este lugar permitió que el público se conectara de manera cercana y personal al artista y a su música.
Sin teloneros, la expectativa entre los asistentes era palpable mientras se congregaban en la disco bailable. Reencuentro con amigos, conocidos y fans del artista, seguidores de su proyecto solista así como de Bersuit Vergarabat, y La Caravana Mágica, se reunieron para disfrutar de una noche llena de buena música y recuerdos.
Pasadas las 21 horas, las luces se apagaron, y la atmósfera se llenó de emoción cuando Gustavo Cordera apareció en el escenario, abriendo el espectáculo con «Agua de Río» de su disco «Cordera Vivo«. A lo largo del recital, «el pelado» (como le llaman sus seguidores más incondicionales), interpretó varias canciones de su nuevo álbum «Libres» (Compuesto por «Cuerpo: Libres Parte 1» de 2021 y «Mente: Libres Parte 2» de 2022) como «Tiradera para vos«, «Caés y te levantás«, «Soy rock» y «El baile del error«, entre otras.
El público se entregó por completo, coreando y bailando al ritmo de las cumbias de La Caravana Mágica, como «La bomba loca«, «Asalto de cumbia» y «Yo tomo» de Bersuit. La energía del escenario se combinó con la pasión del público, creando una conexión especial que se intensificó con clásicos como «Perro amor explota» y «Devolvé la bolsa«.
A pesar de que no hubo invitados sorpresa en esta ocasión, la presencia de Estela Céspedes, la esposa y corista de Cordera, añadió un toque emotivo y mágico al recital. Céspedes se lució en solos como «Asalto de cumbia«, emocionando a todos los presentes.
El artista interactuó con su público de forma cercana, haciendo que todos se sintieran parte del espectáculo. Aunque esta vez no invitó a ninguna fan a subir al escenario para bailar «La bomba loca«, la proximidad con el público permitió que cada momento fuera único e inolvidable.
La producción del recital fue impecable, con luces y humo que crearon una atmósfera envolvente, resaltando cada nota y letra de las canciones. La puesta en escena contribuyó a enriquecer la experiencia musical y visual de todos los asistentes.
El público respondió con entusiasmo y emoción a lo largo de toda la presentación. Ovaciones, cánticos y bailes se unieron para celebrar cada canción y crear una noche llena de momentos memorables. La interpretación de «Mi Caramelo» conmovió los corazones de todos, dejando una huella imborrable en la velada.
«Devolvé la bolsa» al cierre de los bises, deja al público junto a la banda mientras el músico de despide del escenario, la ciudad y una noche inolvidable dejando a los asistentes con un sabor agridulce, deseando que la música nunca se detuviera. Sin duda, una velada que quedará grabada en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de ser parte de este mágico concierto.

