Vanessa Fernandez acaba de lanzar «No body«, su álbum debut en formato solista. Con un timbre de voz distintivo y la mixtura de géneros notables hace que este disco sea un infaltable en las playlist 2025.

Tiene un clima que nos transporta a las películas de James Bond, hay jazz (mucho), pero con unos usos de toda la potencia vocal (de la que es dueña Fernandez) que nos acerca al soul y al pop, de hecho con «Boom Boom» nos recordó los grandes hits de Amy Winehouse. Incursiona en ritmos y no se queda con ganas de nada. «Before» junto a «Is luck on my side» son piezas más experimentales, oscuras y cercanas al trip hop, y luego llega «Be a man» que suena vocalmente más rockera, para hacer una pausa baladística en «Don’t speak to me now» y «Be free«.

Son 11 canciones cuidadosamente compuestas y producidas que muestran no solo todo el caudal de voz que posee la artista, sino también su propia visión e identidad artística, con arreglos de cuerda al viejo estilo de Hollywood, guitarras con trémolo y teclados de los años 60. No es un disco más de blues, ni de jazz o soul, pero es una clara influencia de todo eso. Fusión de ritmos hipnóticos y paisajes sonoros cinematográficos. Vanessa redefine el género del trip-hop, que hasta el momento tiene el podio Massive Attack, pero con una voz de este calibre el viaje es totalmente diferente.

Trabajó junto al reconocido productor y compositor Greg J. Walker, conocido por Machine Translations, con una habilidad única para fusionar folk, rock, música clásica y elementos electrónicos, mezclando la elegancia melancólica del cine negro, pero explorando nuevos límites sonoros.

Fernandez describe el álbum como «una colección que aborda la pérdida, el control, el valor y el amor oscuro«.

Sobre la artista

Nacida en Londres y criada en Melbourne, Fernandez aporta una rica herencia cultural a su trabajo, fusionando influencias angloindias, portuguesas y británicas con una historia familiar arraigada en la música clásica y las tradiciones corales.

El audaz debut de Vanessa y su singular colaboración creativa con Greg J. Walker la establecen no solo como cantante y compositora, sino como una artista multifacética que desafía los límites del género y la interpretación.

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