La artista argentina presenta una ambiciosa obra audiovisual nacida de su disco de 2024. Entre música, animación, dibujos y cine, Lola Parda construye un universo propio donde Dolores, su alter ego, explora distintas formas de la identidad femenina y además cuenta con la estelar participación de Leonardo Sbaraglia.
¿Cómo te sentís con este nuevo lanzamiento?
Muy bien, la verdad que estoy feliz con el resultado. Fue una primera experiencia para mí en casi todo, menos en lo musical. Y ya está, me cambió la vida. De ahora en más quiero hacer todo como parte de una obra mayor. Está empezando a salir esta película en capítulos, que en verdad parte de un disco que salió en 2024 y que el año pasado estuve presentando por el mundo.
Ni bien salió el disco me agarró la sensación de que había mucho más para explorar y para contar que solamente lo musical. De hecho, había temas que pedían tener un sostén visual para terminar de entender la idea. Es el caso de «América«, este primer capítulo que ya salió. Para mí es una de las canciones que más me pedían realizarle una pequeña película. A partir de eso me di cuenta de que todo el disco era muy cinematográfico y que también era una gran oportunidad para contar desde distintos puntos de vista.
Yo también soy artista plástica y en esta obra me permití incluir mis dibujos. Hay capítulos que tienen mucha animación. Entonces aparecen distintos puntos de vista y distintas técnicas. Eso me encantó. Fue un proceso hermoso.
¿Lo visualizaste desde el comienzo o fue apareciendo?
Arrancó bastante por “América”, pero después se fue desarrollando todo junto. Toda esta parte visual la hice de la mano de una directora de arte que me encanta, MadreTierra Evans Kurchan, que además es la fotógrafa de mis tapas de disco. Partimos de la idea de “América” y de “Amor Amor”, sentía que ambos eran muy visuales y que había otros capítulos donde también estaba bueno explorar esta dimensión. Terminó siendo una obra de todo el disco, que muestra distintos estados de esta cantante, de Dolores, de este personaje que aparece. Esta cosa que me agarró con este álbum de crear un personaje nuevo.
Se trabajó todo desde el principio, aunque después fueron surgiendo otras cosas. Lo de los dibujos y las animaciones apareció después de haber filmado los capítulos. Ahí para mí se destrabó una tercera capa. Lo cinematográfico contaba lo que la música no terminaba de contar, y después venían los dibujos, que me permitían ir a un lugar mucho más psicodélico que algo filmado no puede transmitir. Entré en un viaje de mucha profundidad. Y además rodearme de gente muy grosa fue un aprendizaje enorme.
¿Hay algo de Lola en Dolores o es un personaje completamente ficticio?
Recontra hay algo mío. Creo que hay más un deseo que una experiencia concreta. Aunque ese deseo viene justamente de la experiencia. Tiene que ver con la potencia femenina vivida, con una mujer que ya tiene cierto recorrido y cierta edad, y preguntarse: «¿Qué mujer soy o qué mujer quiero ser?«. Ahí aparece esta superheroína que es Dolores.
Tu obra recorre géneros como el jazz, el bolero y el tango. ¿Cómo dialogan esas músicas dentro de tu proceso creativo?
Creo que tiene mucho que ver con la música que escucho, que es muy variada. Me gusta mucho la música de otras épocas. Mis discos tienen algo medio atemporal, como si pudieran haber sido hechos hace muchos años atrás. Eso tiene mucho que ver con mi gusto musical. También me interesan los distintos estados que produce cada música. A la hora de componer hay algo muy mágico: a veces el ritmo de la canción te sorprende.
Arrancás componiendo y terminás dándote cuenta de que es un bolero. No fue una decisión previa. Después, sin embargo, ese bolero tiene sentido dentro de toda la obra. Más allá del género, hay una línea que cuenta algo coherente en todo el disco, que son distintos estados de ánimo. Por eso te podés encontrar con un rock, un bolero, algo más tanguero o una canción de jazz muy de los años cincuenta.
Después de tantos años en Perotá Chingó, ¿Cómo fue encontrar tu voz solista?
Fue totalmente diferente. Era algo que tenía muchas ganas de hacer. Un deseo acumulado que estaba esperando el momento adecuado. Fueron once años de dedicación total al proyecto. En un momento decidimos parar grupalmente y yo ya tenía ganas de explorar cosas más personales. Siento que este proyecto es muy diferente a Perotá y eso me encanta. Quizás no hubiese tenido mucho sentido hacer algo parecido, porque justamente quería explorar cosas que no entraban dentro de Perotá. Perotá ya tiene una identidad muy marcada y además es un proyecto colectivo.
¿Ya tenías canciones preparadas?
Sí, un montón. Tenía algunas canciones puntapié que fueron como las madres del disco. A partir de ellas apareció el clima general de la obra. Después seguí componiendo porque me agarró en un momento muy particular de mi vida, un momento de quiebre como mujer, con necesidad de decir otras cosas.
Entré en un proceso compositivo específico para este disco. Varias canciones se escribieron pensando directamente en el relato que quería contar. Yo compongo muchísimo. Tengo cientos de canciones. No solamente para mí: escribo para otros proyectos, canciones para niños, de todo. La composición es maravillosa porque muchas veces te sorprende lo que termina apareciendo.
¿Como sigue ahora?
Tengo planeada una gira por Brasil en julio, así que probablemente ese sea el próximo movimiento importante. Pero todavía queda mucha película por estrenar. Ya salió el siguiente capítulo y todavía quedan nueve más. Además, el show de La Tangente quedó grabado en audio y video, así que también me gustaría que ese material salga pronto.





