Al frente de Pharaónicas, una empresa especializada en experiencias culturales por Egipto, Connie encontró en la música y las tradiciones de Luxor una nueva forma de entender el viaje. En diálogo con AqM, revela cómo esos sonidos ancestrales transformaron su vida y su proyecto.
Antes de Pharaónicas
Lo que comenzó como un viaje de vacaciones terminó convirtiéndose en una decisión de vida. Desde hace varios años, Connie reside en Luxor, al sur de Egipto, una región donde la música forma parte del pulso cotidiano y donde cada celebración se transforma en una experiencia comunitaria. Lejos de las imágenes tradicionales que suelen asociarse con las pirámides o los grandes templos, Connie descubrió un país que se expresa a través de sus sonidos: «En Luxor se mezcla la música árabe con toda la influencia africana. Es increíble. Los casamientos duran tres días y el último termina siendo un recital abierto para todo el pueblo. Dependiendo de la familia puede cantar una súper estrella o un músico local, pero siempre la música ocupa un lugar central.» afirma.
Durante la charla con AqM, recuerda que muchas de esas experiencias no aparecen en las guías de viaje. Habla de artistas populares que apenas tienen presencia en plataformas digitales y de celebraciones donde cualquiera puede acercarse a compartir la música: «Hay un cantante que me encanta, Saidi. No está en Spotify, pero cada vez que canta en un casamiento voy a escucharlo. Terminás entrando a una fiesta familiar donde todos comparten la música de una manera muy natural.«
Aquella inmersión cultural terminó modificando también su propia mirada sobre el arte. Si bien antes de instalarse en Egipto había integrado una banda con canciones propias y continúa tocando la guitarra y distintos instrumentos de percusión, reconoce que vivir allí le permitió comprender la música desde otro lugar: «Acá la música deja de ser solamente un espectáculo. Muchas veces funciona como un ritual. Hay músicos extraordinarios que ni siquiera buscan hacerse conocidos; simplemente se reúnen para tocar porque es parte de su identidad.«
Una inmersión a través de la cultura
Esa conexión con las tradiciones fue también el punto de partida para crear una propuesta de viajes culturales que hoy acerca a visitantes de distintos países a una experiencia muy diferente del turismo convencional. Los recorridos incluyen encuentros con comunidades nubias, ceremonias tradicionales y espacios donde el patrimonio musical sigue vivo.
Para Connie, Egipto conserva un patrimonio que va mucho más allá de sus monumentos: «Conocés cosas que ni imaginabas que existían. No es solamente la riqueza histórica; también está la riqueza humana. La música, las costumbres y la forma en que viven hacen que todo cobre otro sentido.«
Ese vínculo entre música y espiritualidad también se reflejará en el próximo proyecto que prepara: un Festival en pleno desierto del Sahara que reunirá a músicos locales y artistas internacionales ligados al bienestar y la música consciente.»Quiero que sea un encuentro donde la música vuelva a conectar a las personas con algo más profundo. Esa es la esencia de lo que vivo todos los días en Egipto.«
Después de seis años viviendo en Luxor, Connie asegura que todavía sigue descubriendo nuevos sonidos y nuevas historias. Quizás por eso insiste en una idea que resume toda la conversación: «Egipto te atraviesa. Es un viaje transformador. Una vez en la vida hay que vivirlo.«





