Desde Mar del Plata, donde el viento trae sal y memoria, Cloudiva empezó a trazar su propio mapa sonoro en 2023. Tras la publicación de sus primeros EPs, “Oculto por las nubes” y el reciente “Uroboros”, la banda comenzó a trasladar su universo al vivo, mientras trabaja en nuevo material. Y si algo define esta etapa es la búsqueda consciente de un sonido que no se conforme con la etiqueta de género: Cloudiva dialoga con la tradición del trip hop, pero no se queda ahí. Lo suyo es una fusión entre lo melódico y lo experimental, una arquitectura de capas que respira y se expande.
El proyecto está integrado por Marlene González Marín (voz), Mariana Treinta (bajo, baterías y sintetizadores), y Esteban Cáceres (sintetizadores, samples, saxo y efectos). Tres sensibilidades que convergen en un territorio común: el trip hop como lenguaje y como atmósfera.
Hay algo nocturno en su propuesta. No es oscuridad, sino vigilia. Su música funciona como homenaje a los desvelos: esos momentos donde el pensamiento se vuelve más nítido y más vulnerable a la vez.
Texturas electrónicas, bajos profundos y ritmos que oscilan entre lo sutil y lo contundente construyen una atmósfera envolvente, casi cinematográfica. Las melodías (delicadas, pero firmes) se entrelazan para narrar historias que transitan lo social y lo íntimo sin pedir permiso.
Cloudiva entiende que el trip hop no es solo un beat ralentado o un sample bien colocado. Es clima, es respiración, es espacio. Y en ese espacio conviven lo etéreo y lo crudo, lo digital y lo orgánico, el susurro y el golpe.
Inspirados por los grandes del género, pero sin caer en la nostalgia, el trío construye una identidad propia que mira hacia el futuro. En vivo, esa energía se vuelve tangible: los sintetizadores dialogan con el saxo, el pulso del bajo sostiene la narrativa y la voz se transforma en hilo conductor de una experiencia introspectiva.
En tiempos de consumo veloz, su apuesta es clara: detenerse, escuchar y dejar que la música haga lo suyo. Porque a veces, entre nubes, es donde mejor se revelan las formas.
