Desde las pistas de baile de los años 90 hasta los estudios virtuales donde el futuro se compone en capas de sintetizadores, Rodrigo Peres se ha forjado como un alquimista del sonido retrofuturista. Productor, DJ y explorador incansable de texturas electrónicas, este artista brasileño combina su pasión por el synthwave, el house y el post-punk con una estética sci-fi que parece salida de un film de culto. En esta entrevista exclusiva, nos comparte su historia, sus influencias (que van de New Order a Giorgio Moroder, de Akira a Asimov) y su forma de entender la música como alimento para el alma.

¿Cómo describirías tu estilo y quién sos para alguien que nunca escuchó tu música?

Primero que nada, muchas gracias por el espacio y el apoyo. Me pone muy feliz poder compartir un poco sobre mi historia. Bueno, me defino como una persona simplemente apasionada por la música desde siempre. Mis padres siempre escuchaban música en casa. Recuerdo que de niño ya escuchaba y cantaba canciones Disco que sonaban en la radio. La música fue una de las primeras manifestaciones culturales de la humanidad, y no concibo la vida sin su existencia. Siempre necesitamos alimento para el cuerpo, pero también para el alma, y la música es uno de los alimentos más completos para el espíritu.

Soy productor y DJ, y produzco predominantemente synthwave, pero de vez en cuando también hago house, disco, electro y deep house. A veces me gusta desafiarme con proyectos que poco o nada tienen que ver con estos estilos, pero siempre con calidad y mucho cuidado.

¿Recordás el momento exacto en que pensaste: “Quiero dedicarme a la música electrónica”?

Sí, lo recuerdo como si fuera hoy. Escuchaba mucha música a comienzos de los años 90, principalmente House y Synthpop. Ya en esa época me preguntaba cómo se hacían esas canciones, qué equipos usaban y cómo lograban ese sonido. Pero a principios de los 90 era imposible para mí tener el hardware necesario para empezar a aprender, porque todo costaba miles de dólares y no tenía los medios.

Así que primero me convertí en DJ, y luego, cuando la tecnología se volvió más accesible y permitió producir dentro de una computadora, empecé a estudiar producción musical, allá por 1998.

¿Cuál fue tu primer contacto con las bandejas o con los softwares de producción?

Siempre compré muchos discos, y como no me bastaba con solo escuchar música, quería también manipularla. Así fue como me hice DJ. Tenía dos bandejas caseras Gradiente D-35 y un mixer modesto marca Chorus modelo DM-200, pero que ya me permitían mezclar dos canciones.

Tomé algunas clases con amigos DJs: Lisias (uno de mis mejores amigos y compañero de bandejas por muchos años) y DJ Eric Boy, y nos lanzamos a la pista.

Los legendarios, robustos, hermosos e indestructibles Technics SL-1200 MK II eran todavía un sueño lejano, que recién alcancé en 1997.

En esa época todavía no tenía dinero para comprar el carísimo equipo de estudio, así que un amigo (locutor y DJ en una radio local) me prestaba en secreto el estudio 2 de la emisora durante la madrugada para que pudiera hacer mis primeras producciones. Meses después, me contrataron en esa misma emisora.

Respecto al software, mi primera DAW, como creo que para muchos productores, fue FL Studio, cuando todavía se llamaba «Fruity Loops«, a fines de los 90. Pero ya en ese entonces me parecía que el sonido del FL era muy artificial, muy plano, y no lograba los timbres ni la calidad que buscaba.

Fue entonces, en 2002, que conocí Reason, en su versión 2.5, que ya tenía la calidad que deseaba. Cuando vi que simulaba equipos de hardware (¡que adoro!) y permitía enrutar cables en la parte trasera del rack, como en los equipos reales con los que ya había trabajado en la emisora, fue amor a primera vista. Para mí, esta DAW es ideal para producir mi estilo favorito, con sonoridades ochentosas.

El Ableton Live, sinceramente, no sé ni dónde está el botón de «play» (risas), aunque muchos dicen lo mismo de Reason, por considerarlo complejo. Pero como estoy familiarizado con equipos reales, a mí me resulta muy natural. Además, el console SSL que tiene es una maravilla para mezclar y masterizar.

En tus sets y producciones hay una atmósfera que transita entre el techno, el synthpop y el new wave. ¿Qué artistas o corrientes sonoras te influenciaron para llegar a ese sonido?

Una de mis bandas favoritas es sin duda New Order, y me gustan mucho ambas etapas de su historia (incluso cuando eran Joy Division), con un sonido post-punk que no se parecía en nada a lo que vino después en 1981, cuando volvieron con su nuevo nombre y Bernard Sumner en voz y guitarra, tras la trágica muerte de Ian Curtis.

La poesía y profundidad de las letras de Ian parecen hablarme directamente; soy capaz de sentir el dolor que él sentía. Martin Gore, de Depeche Mode, también es un gran poeta. «Enjoy the silence«, aunque suene a cliché, para mí es una de las canciones más hermosas jamás hechas, tanto en melodía como en letra.

Y no puedo dejar de mencionar a quien considero mi “maestro”: Giorgio Moroder, que siempre ha influido en mi música.

También me encanta la estética sci-fi cyberpunk, con escenarios de futuros distópicos, luchas contra sistemas, máquinas y opresión. Por eso, mis influencias no vienen solo de la música, sino también del cine: «Akira» (1991), «Metrópolis» (1927), «Interestelar» (2014); y de la literatura: «Yo, Robot» e «Imperio Fundación» (Isaac Asimov), «1984» (Orwell), «Un mundo feliz» (Huxley)… Todo eso contribuyó a moldear mi sonido.

¿Cómo es tu rutina creativa?

Mi mayor sueño es poder vivir algún día exclusivamente de la música, pero como eso aún no es posible, trabajo principalmente de noche: investigo y pruebo sonoridades, timbres, herramientas nuevas, subgéneros y diseño sonoro.

¿Empezás a producir con una idea clara o dejás que el sonido te guíe?

Por lo general, tengo claro lo que quiero antes de comenzar un proyecto, pero no siempre ocurre así.

Un ejemplo es cuando produje una versión de “Jugando”, de Blop!, que originalmente era synthpop/new wave. Cuando recibí las guitarras grabadas por Ezequiel Calvo, sentí la fuerza que tenían y me pareció injusto esconderlas bajo capas de sintetizadores. Así que decidí llevarlas al frente, bien protagónicas, y hacer un tema con menos elementos (batería, bajo, guitarras y uno que otro pad), resaltando el vigor de esas guitarras. Terminó siendo una producción post-punk electrónica, que recuerda un poco a The Cure (¡sí, ellos también usaron la Linn Drum! Escuchá «Close to me» y vas a notar que está ahí).

¿Qué DAW usás y qué equipos o plugins son indispensables en tu setup?

Mi DAW de toda la vida es Reason, hoy en su versión 13. Plugins indispensables: U-HE Diva (con timbres Synthwave increíbles), Subtractor (sintetizador substractivo nativo de Reason desde la versión 1.0), Banco de sonidos de la Linn Drum (la mítica caja de ritmos de los 80, usada por Michael Jackson, Queen, The Cure, Phil Collins, entre otros), Sampler NN-XT (nativo de Reason), Arturia V Collection, Emulador TB-303 ABL3, Banco de sonidos Roland TR-909 (ideal para House), Sylenth 1, el de siempre.

Para procesamiento de señal, uso mucho software de Waves: Emulador de cinta J-37 (para una saturación leve y hermosa), Emulador del Fairchild 670 (ideal para voces), Reverb RV-7000 (nativo de Reason), con un excelente gate, perfecto para snares ochenteros, compresor clásico LA-2A (que uso especialmente para baterías y snares).

En cuanto a hardware, tengo poco, pero no cambio por nada mi AKAI MPK Mini y mi vieja Yamaha RY-10, mi querida caja de ritmos.

¿Estás trabajando en algún lanzamiento o colaboración que te gustaría compartir?

¡Sí, siempre tengo algo en marcha! Una de mis últimas producciones es un cover de «Don’t you want me«, de The Human League, con voces de Mariana Binder, de Blop!, que ya está disponible en mi página de Bandcamp, y próximamente en plataformas de streaming.

Otro trabajo del que me siento orgulloso es mi proyecto ARP Inc., de synthwave/cyberpunk. Allí produje un cover (¡autorizado por la banda original!) de mi tema favorito de HARRY, llamado «Lycantrophia«, con voces de Eliezer Rosa, mi compañero en este proyecto. También disponible en mi Bandcamp, YouTube y Spotify.

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