Desde Luján hacia distintos puntos del oeste bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires, Granma construye una identidad sonora donde la sensibilidad y la tensión conviven sin pedir permiso. Su música parece avanzar como una marea: difusa en los bordes, intensa en el centro y siempre abierta a dejar entrar algo del mundo en cada acorde, en cada frase, en cada silencio.
La banda trabaja sobre una idea clara: que las canciones respiren, pero también sangren. Y en esa dualidad aparece buena parte de su personalidad artística. Hay espacio para la tersura melódica y la nitidez, pero también para el desgaste, la fricción y el desgarro. Todo puede comenzar desde una guitarra o desde una palabra, aunque el resultado siempre termina empujando hacia un paisaje emocional mucho más amplio.
Las influencias de la banda dialogan con distintos tiempos y geografías. En sus canciones asoman ecos del rock argentino melódico e irreverente de los años 80, la urgencia despreocupada del garage neoyorquino de los 2000 y cierta elegancia cruda heredada del rock inglés de los 60. Sin embargo, lejos de sonar nostálgicos, logran transformar esas referencias en un lenguaje propio: fresco, visceral y profundamente contemporáneo.
En vivo, la banda sostiene una propuesta contundente y sin concesiones. A lo largo de su recorrido compartieron escenario con artistas como Mujer Cebra, Dum Chica, Leo García, Massacre y Luca Bocci, entre otros nombres de peso de la escena nacional. También pasaron tanto por festivales importantes como por esos antros entrañables del under bonaerense y porteño donde el rock todavía transpira cerca del público.
Tras el lanzamiento de su primer álbum, Sombras Chinas, además de varios singles y videoclips, Granma presenta ahora «Azar«, su nuevo disco lanzado el pasado 10 de mayo. El trabajo muestra una faceta más directa y rockera, con guitarras al frente y una base rítmica sólida que sostiene cada canción con fuerza y precisión, sin perder la sensibilidad atmosférica que caracteriza al grupo.
La presentación oficial de este trabajo será el próximo 24 de mayo en La Tangente, donde compartirán fecha junto a Nadar de Noche. Una oportunidad ideal para entrar de lleno en el universo de una banda que entiende al rock no como una fórmula, sino como un territorio vivo: uno donde todavía hay espacio para el riesgo, la belleza y el ruido necesario.
