Cuarteto de Nos plantea una ironía social en su nuevo lanzamiento doble: «El perro de Alcibíades» y «Cara de nada«. Estos lanzamientos llegan en el marco de la gira mundial de Cuarteto de Nos con su disco «Lámina Once», para fin de año se habrá extendido en más de 120 fechas por 20 países.
Durante el segundo semestre se presentaron en Chile, una extensa gira por Argentina, México y USA y se preparan para despedir el disco en Uruguay, España, Portugal, Ecuador y Perú, donde será el cierre de año y del tour el 14 de diciembre en el magnífico nuevo espacio junto al océano de Lima, Costa 21. Para inicios del nuevo año terminarán de grabar su nuevo disco que se lanzará muy pronto y continúan con el tour, ya con la presentación de nuevas canciones.
«Miren para allá!» parece decir el Alcibíades de turno señalando a su perro con el rabo cortado, mientras «Cara de nada» presencia impávido esa situación. Son opuestos complementarios. Dos partes de un mismo escenario, donde las bombas de humo, capaces de desviar la atención de la mayoría, se encuentran con el único personaje al que no pueden convencer, uno al que realmente nada le asombra en su apatía.
Estos conceptos se desarrollan en el nuevo lanzamiento de la histórica banda uruguaya de rock Cuarteto de Nos, quienes presentan su sencillo doble con los primeros adelantos del próximo y esperado nuevo álbum del Cuarteto.
Ambos temas llegan acompañados por videoclips ilustrados y animados, con estéticas propias que empiezan a mostrar el universo visual de esta nueva etapa de Cuarteto de Nos, conservando la acostumbrada ironía y la inteligencia rebelde de la banda.
Sobre «El Perro de Alcibiades»
El primer corte de «Miren para allá!» desarrolla, con su sonido potente y elementos discos integrados con el rock, una historia basada en una leyenda griega. Así lo relata Roberto Musso, cantante, figura principal y compositor de los temas: «Alcibíades, un mandatario aristócrata que se paseaba por la Atenas del siglo V con un magnífico perro del cual todos admiraban su sublime porte y su espléndida cola, un día ordena antojadiza e inexplicablemente que se la amputen, desatando un gran escándalo entre todos los ciudadanos. Por ese acto recibió un aluvión de críticas y comentarios reprobatorios pues nadie entendía por qué había tomado una decisión tan drástica, cruel y de mal gusto. Todos lo vituperaban, pero él, muy calmo y risueño, comentó a sus allegados que, mientras la gente hablaba de la amputación del rabo, no reparaba en cosas peores concernientes a su gobierno que, con esta estrategia de distracción a modo de cortina de humo, lograban pasar desapercibidas«.
Sobre «Cara de nada»
En el segundo corte, se presenta un personaje que no hace «ni un gesto que le delate» y que vive tras una máscara que le sirve de refugio. Así lo describe Roberto Musso: «‘Cara de nada’ está cansado, aburrido y hastiado de ver colas cortadas en infinidad de situaciones, pero esa saturación y sus emociones contenidas las procesa por dentro sin que esto afecte las facciones inmutables de su rostro. A él le es indistinto el humo o el fuego, ya no puede ni le interesa distinguir entre ambos, y menos aún volver a mirar para otro lado, porque a esta altura de su desencanto, los efectos de la cola cortada de cualquier perro terminan resbalando en su indiferencia. La treta de Alcibíades no funciona con ‘Cara de nada’, y a ninguno de los dos le importa.«
