En un show con banda completa, la artista contó con la participación especial de Alan Sutton y Alan Lez como invitados especiales , viviendo así un verdadero sueño hecho realidad. Muchas personas se sumaron a lo que se iba a convertir en una noche especial: la presentación del tercer disco de Vale Acevedo y su primer Niceto.
El inicio estuvo a cargo de Palo Sarena, quien ofreció un set impecable, sumergiendo al público en distintos paisajes sonoros y preparando el terreno para lo que vendría después.
A las 21hs., el telón se abre y la pantalla proyecta la visual de «El Pájaro«. La banda toma posición, mientras la voz de Vale resuena como introducción al show de «Un día para Valentina«. Un álbum que, según ella misma, fue creado sin ataduras, con total libertad. El segundo tema, «Que sea lo que tenga que ser«, deja en claro la conexión con el público: Niceto estalla en aplausos y emoción.
En un momento más íntimo, la banda se retira y Vale se sienta al piano para interpretar un popurrí de «Buenas Noches Terrícolas«, con canciones como «Luces azules» y «Un poco más«. Luego, junto a Nacho Loza en la guitarra, da vida a «Creo que esta vez exageré«, cerrando el segmento con un blues cargado de sentimiento.
La primera gran sorpresa de la noche llega con Alan Sutton. Juntos, hacen vibrar Niceto con «Yo no me drogo«, en uno de los momentos más electrizantes del concierto. La energía sigue en aumento con «Partybus«, que desata un pogo espontáneo entre el público.
La banda, formada por Nacho Loza (guitarra), Pablo Vignati (batería) y Talo (bajo), sigue encadenando éxitos con «Como vos» y «Mi poder«, hasta dar paso a más invitados. Alan Lez, junto a Mateo y Rama Colonna de Carinhosos, transforman Niceto en un rincón de Río de Janeiro con «Corazón Carioca«, desatando el baile y el festejo.
El cierre del recital llega con «Muzza«, pero el público pide más. La banda regresa para los bises, comenzando con «Un bar que no está mal«, ya un clásico en su repertorio. Finalmente, Vale se queda sola en el escenario con su guitarra para interpretar «Estoy acá«, dando el broche de oro a una noche inolvidable.
