«Perfect in your eyes» es experimentación, un viaje sensitivo por sonidos electrónicos con ritmos marchosos y jugados. Moonscapes, este proyecto de Bergen (Noruega), juega con los timbres para cautivarnos en un fascinante discurso introspectivo.

Abre el juego con «You will miss me«, sonidos afros (pero electros), no sabemos a dónde nos lleva hasta que llega el estribillo y se convierte en una pieza hitera. Seguida por «Higher ground«, que comienza con una intro que parece ejecutada por un hang (lo que ya nos marca un precedente de por dónde va a ir la pieza), cambia de tono, rítmicamente es absolutamente fascinante, un puente corto hacia el final que nos devuelve a un estribillo muy cantable. «Silent man» es una muestra fascinante de las influencias de Moonscapes: sintes de los 80 y un beat continuo (hay algo de Pet Shop Boys ahí).

Hacia la mitad del álbum aparece una balada pianística, «Only love» con muy buenos arreglos luego de las primeras estrofas, parece que va a continuar por la misma línea pero no, definitivamente el artista busca sorprendernos en cada una de las canciones. Ya habíamos escuchado y recomendado anteriormente «High on emotion» (con la voz de Millo), tiene una batería muy drum-machine y va in crescendo hasta el riff y en cuanto entra la cantante encontramos un electro pop contemporáneo.

«Paragon» ya tiene el agregado de las guitarras que lo llevan más al mundo indie rock o pop rock. La canción que le da nombre al álbum comienza como si fuese un lullaby, pero tiene una voz profunda y oscura muy Depeche, cerrando luego con «Sad Hallelujah«, una buena elección para este trabajo que por el camino que recorre de principio a fin, termina con una de esas canciones de uno corearía melancólico en un show en vivo con la linterna del teléfono prendida y tras la que pediría otra antes de que la banda se baje del escenario, una pieza muy emotiva (el coro es imperdible).

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