Con un nuevo disco en camino, la banda azuleña repasa su historia, sus influencias y su mirada sobre el futuro. Entre amistad, búsqueda sonora y fascinación por lo desconocido, Futura se consolida como una de las propuestas más personales de la escena local.

¿Cómo nació Futura y qué los unió como banda?

Futura nació como una idea en 2020: la necesidad de un proyecto y el deseo de distraer la mente. En su momento, la idea era plantear un vivo con dos personas, aunque en la primera reunión genuina (presencial) esa idea fue descartada.

Eduardo Amundarain (bajo) y yo (Andrés Sañico, guitarra y voz) decidimos buscar un baterista. Pensé inmediatamente en alguien con quien había compartido un proyecto muy corto muchos años atrás. Una llamada más tarde, ya teníamos baterista: así se une Laureano Luna al proyecto.

La primera meta era hacer un disco y después ver cómo seguiría todo. A mitad de 2022, por problemas ajenos a la banda, Eduardo decide dejar el proyecto. Luego lo reemplazaría Mariano Velázquez por un corto tiempo, y casi dos meses después llega Víctor Silva (bajo), miembro actual.

La unión como banda parte, primeramente, de la cuestión humana: somos amigos, nos respetamos como músicos y creemos los unos en los otros. Después viene lo musical: consolidar un proyecto que nos represente a todos, con nuestras influencias y experiencias de vida individuales.

¿Qué representa el nombre “Futura”? ¿Tiene un mensaje o concepto detrás?

Siempre fui, y soy, muy fan del género ciencia ficción, lo futurista, lo que está por venir. Futura se desprende de toda esa visión: la incertidumbre de lo que viene, lo que hay a la vuelta de la esquina, hacia dónde va la humanidad con lo tecnológico, pero desde un punto de vista no del temor, sino de la fascinación.

Futura siempre va a ser lo que viene: la superación constante en movimiento, no estar atado a nada.

¿Cómo definirían el sonido de Futura?

Un amigo, hace mucho tiempo, me decía que al escuchar música veía colores. Es algo que siempre me fascinó, porque cada experiencia de escucha es tan personal como profunda.

El sonido de Futura tiene matices de todo tipo: a veces es un tren de carga, como en “No, a la palabra”; otras veces, una tarde de invierno con el sol en el horizonte, como en “Jugando con fuego”. Todo sucede en espacios amplios que puedan habitarse con comodidad, sonando fuerte y con el poder de la metáfora siempre presente.

¿Qué artistas o discos sienten que marcaron su identidad musical?

A nivel nacional, la banda número uno indiscutida (contemporánea a nuestra edad, claro) es Massacre, con Galería Desesperanza. Luego, Vitalogy de Pearl Jam, Album of the Year de Faith No More, Superunknown de Soundgarden, solo por nombrar algunos. Otras bandas como RHCP, RATM y Stone Temple Pilots también son parte de la partida. También nos inspiran búsquedas sonoras como las de Bunbury en Radical Sonora, Cerati en Bocanada y The Prodigy.

Azul tiene una movida que no siempre llega a los grandes medios. ¿Cómo ven la escena local hoy?

Siempre es una movida under. Fue y sigue siendo complicado salir a tocar. Todos están más relajados, a veces eso se agradece y en otras ocasiones no tanto.

Desde mi experiencia personal, destaco que siempre es muy difícil perdurar en el tiempo con una formación estable. Ese es uno de los grandes motivos por los cuales las bandas casi nunca llegan a salir a la luz o no terminan de cuajar una idea o concepto.

¿Qué están preparando actualmente? ¿Hay nuevo material o fechas que se vengan?

Todos nuestros esfuerzos están dedicados a sacar el nuevo álbum «El último bastión de la nada«, que tiene fecha de estreno el 22 de enero de 2026. El primer sencillo, «Camino delante«, ya está disponible. Aún seguimos grabando algunas cosas. Una vez que esté todo terminado, vamos a hacer una mini gira para promocionar el disco nuevo.

¿Quiénes integran Futura y qué rol cumple cada uno dentro de la banda?

Laureano Luna (batería), Andrés Sañico (voz/guitarra) y Víctor Silva (bajo). Al ser solo tres, hacemos todo bastante repartido, tanto gerencial como musicalmente.

En lo musical, siempre partimos de una maqueta que les presento a los chicos, y luego cada uno suma su aporte. Todos salimos a buscar fechas. Afortunadamente tengo un home studio y puedo producir con tiempo todo en casa; también mezclo y masterizo el material.

Hoy en día el formato disco está casi desaparecido, y queremos recuperar eso en parte. La vida que amamos es la música, y vamos a seguir haciendo canciones, discos… todo lo que podamos.

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